Renovando Tu Mente | La liberación y el desierto
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Transcripción

En esta sesión continuaremos nuestro estudio de las doctrinas de la gracia en el Antiguo Testamento, y específicamente estamos en Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio. Moisés es el autor de estos libros e Israel está en el desierto, Israel ya ha sido liberado de su esclavitud en Egipto y está en los cuarenta años de vagar por el desierto.

Y lo que descubrimos en esto, a medida que estudiamos estas preciosas verdades de la soberanía de Dios en la salvación, es que Dios nunca necesita tener las circunstancias en orden para salvar a su pueblo, y nunca necesita tener las circunstancias en orden para enseñar a su pueblo, eso debería causar gran aliento en nuestros días porque vivimos en un mundo caído y deshecho, y creo que a veces pensamos: bueno, si tan solo pudiera pasar esto, o si se hiciera aquello, entonces Dios podría actuar. 

Quiero que sepan que Dios trabaja en medio de las circunstancias más duras y difíciles, y nada estorba los continuos propósitos del Dios todopoderoso.

Y ahora mientras Israel está en el desierto, está en rebelión contra Dios, está en incredulidad, es una generación que se ha apartado de Dios, de hecho, Dios ha dicho que esta generación ni siquiera entraría en la Tierra Prometida, primero deben morir en el desierto, ni siquiera al propio Moisés se le permitirá entrar en la Tierra Prometida.

Y es en medio de este difícil tiempo de obstinación del corazón, de tozudez, que las doctrinas de la gracia brillan con gran esplendor, mientras más oscura la noche, más brillante la luz, y la oscuridad de este tiempo funciona como un negro telón, de fondo de terciopelo, para que esas preciosas verdades brillen aún con más fuerza.

Y así, al llegar al período de Éxodo a Deuteronomio queremos buscar las perlas ocultas de las doctrinas de la gracia. ¿Recuerdas que dijimos que están en forma de semilla? Y estas verdades no necesariamente han comenzado a brotar en formas obvias, créanme que cuando lleguemos al Nuevo Testamento van a estar brillando más que el Sol que está arriba en el cielo, pero aquí está despuntando el día y el rayo de estas verdades, solo están comenzando a irrumpir en el horizonte y podemos verlas, pero tenemos que saber dónde buscarlas, y dónde encontrarlas.

Así que, primero queremos buscar en el libro de Éxodo —y quisiera recordar lo siguiente, de Éxodo a Deuteronomio se trata en su mayor parte de libros históricos, sí, la segunda mitad de Deuteronomio es la entrega de la Ley y en Levítico se entrega también gran parte de la Ley, y Deuteronomio es la segunda entrega de la Ley, pero también hay grandes secciones de narración histórica, y normalmente la doctrina no es tan prominente en la narración histórica porque simplemente es un relato, simplemente se viven las doctrinas.

Pero al encontrarnos en esta sección histórica donde también se entrega gran parte de la Ley, no obstante, aún ahí vemos muchas de estas verdades y quiero llamar la atención a esto para que entendamos que, a través de toda la Escritura, estas verdades, el hecho de que Dios salva a los pecadores por su gracia soberana, se encuentran en cada porción de la Palabra de Dios.

Así que, veamos ahora el libro de Éxodo, en el libro de Éxodo, escrito como dije, por Moisés y bajo la depravación total, bajo la corrupción radical en el libro de Éxodo vemos muy claramente la dureza del corazón del hombre y un lugar donde la encontramos es en el corazón de Faraón.

Ahora bien, en muchos de estos versículos se dirá que el corazón del Faraón fue endurecido y sabemos que Dios fue el agente activo en el endurecimiento del corazón de Faraón, Dios le endureció el corazón para que él pudiera elevarlo para llevar a cabo los propósitos eternos de Dios, pero también hay otros versículos en el libro de Éxodo que dicen que Faraón endureció su propio corazón y en realidad ambas cosas son ciertas.

No obstante, en la soberanía comprensiva de Dios, Dios efectivamente toma la dirección, pero el hecho que el Faraón en su incredulidad endureciera continuamente su corazón hacia Dios nos habla de la depravación de su corazón, y eso es la realidad en cada incrédulo, cada incrédulo está endureciendo su corazón contra Dios, está resistiendo la verdad del evangelio y resistiendo a Dios.

Y solo para darles algunas referencias en Éxodo, Éxodo 8, versículo 15 dice que Faraón, él endureció su corazón, él era responsable ante Dios por la resistencia dentro de su alma, a la verdad de Dios y a la voluntad de Dios, en Éxodo 8, versículo 15 y versículo 32 leemos que el Faraón endureció su corazón y nuevamente en Éxodo 9, versículo 34 leemos una vez más que el Faraón endureció su corazón.

Entendamos esto, ningún corazón permanece igual, o tu corazón se está volviendo más dócil y sumiso a Dios o se está volviendo cada vez más y más duro hacia Dios, pero ningún corazón permanece en un estado constante.

Faraón está continua y reiteradamente endureciendo su corazón, eso también lo vemos cuando Moisés está en la cima del monte Sinaí recibiendo la Ley de Dios, el pueblo de Dios está abajo en el valle quebrantando la Ley de Dios, y era este pueblo apóstata, yo creo que no estaban convertidos, eran religiosos, pero estaban perdidos y le pidieron Aarón que les hiciera un becerro de oro para que ellos pudieran adorar al becerro de oro.

El corazón de cada incrédulo está lleno de idolatría. Un ídolo es cualquier cosa que uno ama más que a Dios, la ama más que a Dios o le sirve más que a Dios, un ídolo no tiene que ser un objeto de oro, un ídolo puede ser un automóvil, puede ser un bote de pesca, una camioneta, podría ser una segunda casa, un ídolo puede ser algo que uno nunca va a tocar siquiera, pero que anhela poseer.

No está mal que uno posea dinero, pero está mal que el dinero posea a uno. Y eso es lo que es la idolatría, es estar atrapado en las garras del materialismo y de la mundanalidad, preocuparse más por las cosas de este mundo que por las cosas de Dios.

Y eso es lo que hay en el corazón de cada incrédulo, y eso es lo que había en el corazón del pueblo físico de Dios, —ellos no eran el pueblo espiritual de Dios— y así había esa idolatría, y la vemos muy claramente mientras están al pie del monte Sinaí.

En medio de esto, si alguien ha de ser salvo debe ser Dios quien toma la iniciativa ¿no?, y esa es la gloriosa verdad de la doctrina de la Elección Soberana, eso lo vemos incluso en el libro de Éxodo porque el hombre no puede escoger a Dios, Dios debe escoger al hombre.

Entonces leemos en Éxodo 33, versículo 19 Dios dice tendré misericordia del que tendré misericordia, y tendré compasión de quien tendré compasión, y esto se usa más tarde en Romanos 9 como una clara documentación de la voluntad independiente libre y soberana de Dios para dar su gracia salvadora a quien Él decida darle su gracia salvadora —porque ningún hombre tiene derecho a la gracia salvadora de Dios.

Moisés le había pedido a Dios muéstrame tu gloria, y esta fue la revelación de la gloria de Dios, fue la revelación de su gracia soberana, que Dios mostrará compasión a quien Él quiera mostrar compasión. Dios siempre tiene un remanente en cada época, aquellos a quienes les muestra su gracia soberana, y tú y yo al estar hoy aquí reunidos, nos humillamos profundamente porque Dios ha puesto su gracia soberana sobre nuestras vidas también. 

Vemos la expiación, la imagen de la expiación en el libro de Éxodo, ciertamente la vemos en el Cordero Pascual, y cómo cada jefe de hogar en particular debía aplicar la sangre a su casa y donde el ángel de la muerte veía la sangre pasaba de largo en esa casa, así que es una imagen de la sangre de Cristo y del Cordero de Dios que quitaría el pecado del mundo, y cuando la sangre de Cristo se aplica a nuestra vida, el juicio de Dios y la maldición nos pasan por alto porque recayeron sobre el sacrificio inocente del Señor Jesucristo.

Pienso que vale la pena observar que este Cordero Pascual no fue dado a los egipcios y no fue dado a ninguna otra raza de personas sino exclusivamente al pueblo de Dios, en este sentido fue una expiación muy limitada, ¿no es así? No fue una expiación universal no fue una expiación mundial, fue solo para el pueblo de Dios y pienso que vemos un atisbo aquí de la expiación definitiva en la Pascua.

Y así también vemos el Llamado Irresistible de Dios del cual hablamos con Abraham en la sesión anterior, recuerdan que leímos que Abraham salió de Ur de los Caldeos, pero otro pasaje, Génesis 3,15, 7 dice que él fue sacado, y que fue Dios quien lo saco—, bueno, en la Pascua ocurre lo mismo en la experiencia del éxodo cuando el pueblo de Dios deja la cautividad de Egipto, el relato bíblico dice textualmente que ellos fueron sacados, y el que los sacó no es ningún otro que el Gran Libertador, Dios mismo.

De manera que en Éxodo 12, versículo 42, y luego en el versículo 51 leemos —era una noche que debía ser recordada porque esa noche el Señor sacó de Egipto a los hijos de Israel, es lo que Dios hace en cada conversión, Él saca a un pueblo de la esclavitud y lo hace libre.

Más adelante en Juan capítulo 8 Jesús dirá si el Hijo los liberta, serán realmente libres, y esta es solamente una imagen, una prefiguración de la plenitud de las doctrinas de la gracia, y luego leemos en el versículo 51 y ese mismo día el Señor sacó de Egipto a todos los hijos de Israel, todos aquellos donde había sangre aplicada también fueron llamados y sacados, y aquí nuevamente vemos un tipo —una imagen— de todos aquellos por quienes murió Cristo son los que el Espíritu llama afuera de las tinieblas y de la esclavitud. 

Y luego vemos también otra imagen en el libro de Éxodo, sobre la perseverancia de los santos y la gracia preservadora en la división de las aguas del Mar Rojo, que más adelante en 1 Corintios 10 se nos dirá que es una gloriosa imagen de nuestra salvación —de hecho ustedes recordarán cuando Moisés de puso en pie, y dijo estad firmes y ved la salvación que el Señor hará, y la invisible mano de Dios dividió el Mar Rojo y el pueblo de Dios descendió al lecho seco del Mar Rojo, y salieron en el otro lado, y luego Dios retiró el muro que contenía las aguas cuando las huestes del  Faraón corrieron tras de ellos, y el agua ahogó el ejército del Faraón.

Todos aquellos que eran del pueblo de Dios, que entraron y cruzaron el Mar Rojo, salieron al otro lado, ninguno de ellos se ahogó, ninguno se quedó atrás y es una gloriosa imagen, insisto, de nuestra seguridad eterna en Jesucristo, que ninguno que entre en Cristo se apartará jamás de Cristo, ningún creyente se vuelve jamás un incrédulo, esta es la gloriosa verdad de su gracia preservadora.

Y vimos un ejemplo de esto anteriormente en Génesis, olvidé mencionarlo, pero a Spurgeon le encanta hablar del Arca de Noé —me viene eso a la mente—, Spurgeon comenta que Noé cayó muchas veces en el Arca, pero nunca cayó fuera del Arca, y ustedes y yo podemos tropezar, y caer muchas veces en nuestro andar con Cristo, pero nunca nos apartaremos de Cristo, no es una cuestión de que nosotros nos sujetemos de Cristo, el asunto es que Cristo nos sujeta a nosotros, y nosotros a veces podemos volvernos débiles, pero Él nunca es débil, y Él nos toma en su mano y jamás resbalaremos de su agarre soberano.

También en el libro de Éxodo vemos la reprobación divina que es el otro lado de la elección soberana, Dios ha escogido un pueblo, pero también pasó por alto a otros y eso lo vemos en Faraón mismo, ya he mencionado a Faraón, pero en Éxodo 9, versículo 12 dice el Señor endureció el corazón de Faraón, y luego en el capítulo 10, versículo 1 Yo he endurecido su corazón y el corazón de sus siervos, así que no fue solo Faraón sino también quienes les servían, sus corazones también fueron endurecidos por Dios.

Hay corazones que Dios ablanda y vuelve dóciles en el día de su poder, y hay otros corazones que mientras más se exponen a la Palabra de Dios más duros se vuelven —bien se ha dicho, el mismo sol que derrite la nieve endurece la arcilla, y un mismo mensaje ablandará algunos corazones porque Dios está actuando según su gracia en ellos mientras que el mismo sermón, el mismo pasaje, el mismo mensaje endurecerá otros corazones y los hará aún más resistentes a la verdad.

Faraón era un vaso de ira preparado para destrucción, vemos estas doctrinas en el libro de Éxodo y en el libro de Levíticos, en realidad vemos algunas sombras más pequeñas de las doctrinas de la gracia. 

Una a la que quiero llamar vuestra atención es el día de la expiación cuando un macho cabrío era enviado al desierto y el sacerdote ponía sus manos sobre el macho cabrío, todo eso era simbolismo de que un día el Cordero de Dios quitaría los pecados del mundo y todos los pecados de todas las personas que vendrían a creer en el Señor Jesucristo, serían transferidas a Cristo sobre la Cruz, y Él moriría en el lugar de todos aquellos que fueron escogidos por el Padre y que pondrían su fe en Él.

Aún en este día de la expiación era solo para el pueblo de Dios, no era un día universal de expiación para los egipcios, para los caldeos, para los asirios, los babilonios, los medos,  los persas, los cananeos, los hititas, los ibitas y las termitas, y todos los otros que estaban allí, ¡no!, era exclusivamente un expiación definida, particular para un grupo de personas definido y particular, así que aun aquí en Levítico capítulo 16 está esta prefiguración de lo que vendría hacer mucho más claro luego.

Y el sumo sacerdote hacía intercesión por el pueblo cuando iba detrás del velo al lugar santísimo, y allí representaba al pueblo de Dios ante el Dios todopoderoso en el cielo, no iba allí en representación de todo el mundo, no iba allí en representación —nuevamente de todas estas dinastías y naciones e imperios—, no, solo hacía intercesión por el pueblo de Dios y aquí una vez más hay una bella prefiguración de la expiación definida del Señor Jesucristo sobre la Cruz.

Y como recordarán, más tarde en Juan 17, versículo 9 Jesús mismo diría que Él intercede solo por el pueblo de Dios, y no por todos sin distinción, Juan 17:9 ruego por ellos, no ruego por el mundo, así que la intercesión del sumo sacerdote es exclusivamente por el pueblo de Dios —vemos prefiguraciones de ello.

En el libro de Números, efectivamente hay varias declaraciones, muchas tienen que ver principalmente con la doctrina de la depravación total como vemos en Números 11, versículo 1, el pueblo se queja y murmura, y quieren volver a Egipto, están hartos del maná y se rebelan contra Dios, y aun diez de los doces espías están en incredulidad, y dicen no podemos hacerlo —a pesar de las promesas de Dios, representado así —creo yo— a los que son religiosos, pero están perdidos y no convertidos. 

Números 16 la rebelión de Coré, una y otra vez vemos un sinnúmero de ilustraciones de la depravación del corazón humano, y aun mientras esa generación iba camino a la Tierra Prometida, ellos se unieron a aquellos que adoraban a Baal y comenzaron a practicar la prostitución, Números realmente es el caso emblemático de la depravación total, pues la vemos por todas partes.

Pero quiero pasar rápidamente al libro de Deuteronomio, aquí vemos declaraciones muy claras de las doctrinas de la gracia.

Cuando miro aquí a mi amigo el reloj, creo que necesito tomar una decisión inmediata y necesito guardar el libro de Deuteronomio para nuestra próxima sesión, porque Moisés hará algunas declaraciones muy claras que necesitamos analizar muy atentamente, y extraer de ellas la dulzura de la gracia de Dios al elegir y preservar.

Así que al concluir esta sesión recordemos que aun en los momentos y circunstancias de mayor dificultad, sin embargo Moisés articula las doctrinas de la gracia, y hay muchos que están viviendo la depravación total y la corrupción radical del hombre, y dado que nosotros nos encontramos en tiempo similares —creo yo—, y en una etapa muy oscura de la historia humana, este es el tiempo para que las luces de las doctrinas de la gracia resplandezcan con mayor intensidad, y esta es una hora muy gloriosa en la que nos hallamos.

Así que no dudemos en enseñar y predicar estas verdades porque no hay mejor tiempo para sostener la luz que cuando está más oscuro, y ahí es donde nos encontramos en este momento y es un tiempo maravilloso, como recordarán el lema de la reforma en Ginebra era: después de las tinieblas, luz. 

¡Oh! Que nosotros también podamos tener la misma firme confianza en nuestro Dios, que la oscuridad nunca puede extinguir la luz, sino que la luz siempre puede extinguir las tinieblas y por tanto el mundo nunca puede extinguir estas doctrinas de la gracia, son preservadas para siempre y mientras las hacemos brillar, y las sostenemos como una ciudad asentada en un monte, mostrando su luz, será esta luz la que brillará en las tinieblas y traerá a muchos a quienes el Señor ha escogido a una relación salvadora consigo mismo. 

Bueno, que el Señor selle estas verdades en nuestros corazones, que Él nos anime grandemente a ti y a mí en este día, si pudieron brillar cuando Israel vagaba en el desierto, pueden brillar radiantes en este día, y en este tiempo.