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Transcripción

Nuestro estudio nos lleva ahora al libro de Proverbios y a la sabiduría de Salomón, tomen sus Biblias y vayan conmigo al libro de Proverbios, —y sería lo correcto que pudiéramos ver la soberanía de Dios, la depravación del hombre, cuando venimos al libro que contiene la sabiduría de Salomón.

Así que quiero que comencemos en la segunda parte del libro de Proverbios en el capítulo 10, como recordarán los primeros 9 capítulos de Proverbios contienen discursos de un padre sabio a su hijo, y al comienzo del capítulo 10 del libro de Proverbios llegamos a las máximas individuales, esas pequeñas observaciones de la vida, y al llegar a Proverbios 10, versículo 11 comenzamos a descubrir ese contraste que hace Salomón. 

En categorías generales están los justos y están los malvados, están estas dos clasificaciones de las personas, están los que son salvos y están los que no son salvos, podríamos decir que están los santos y los que no lo son, así que están los justos y están los malvados, los malvados serán subdivididos aún más en el libro, están los que son necios, etcétera, pero esta es una categoría general.

En el versículo 11, observen, Fuente de vida es la boca del justo, esto es porque en su interior tiene un nuevo corazón y nuevos deseos, y tiene una nueva mente con una nueva sabiduría, así que cuando abre la boca lo que sale de ella es lo que contiene su corazón y es una fuente de vida, habla palabras que dan vida, pero en un contraste a final del versículo 11 la boca de los impíos.

La boca es como una ventana que nos permite mirar el corazón, podemos ver lo que hay dentro en el alma escuchando lo que sale de la boca, lo que hay abajo en el pozo sale en el balde, así que la boca de los impíos encubre violencia, en otras palabras, trama y planifica violencia, pero ellos intentan cubrirla a fin de poder ejecutarla, pero lo que quiero que veamos aquí es que la boca del malvado, no es de algunos malvados, no de unos pocos malvados, sino que tenemos aquí la observación que la boca de todos los malvados conciben planes malvados y tratan de disimularlos.

En este mismo capítulo en el versículo 20, la lengua del justo es plata escogida, pero el corazón de los impíos es poca cosa, aquí nuevamente el problema es el corazón, el corazón del problema humano es el problema del corazón humano, todo fluye del corazón y es el corazón el que es desesperadamente malo.

Y si seguimos leyendo, versículo 23, como diversión es para el necio el hacer maldad, es divertido, es como un juego, lo disfrutan, hay placer, hay competición, hay desafío en el cumplimiento de los deseos pecaminosos que ellos tienen.

En el versículo 32 los labios del justo dan a conocer lo agradable, pero la boca de los impíos lo perverso, bueno, lo que sale de un corazón pervertido son palabras pervertidas y eso es una fotografía del malvado, esa es la doctrina de la depravación total expresada en preceptos.

Para continuar miren por favor el capítulo 12 [repite] versículo 6, nuevamente vemos el contraste, las palabras de los impíos son asechanzas sangrientas, la imagen aquí es la del homicidio, el quitarle la vida al inocente, pero a los rectos su boca los librará de lo que el malvado intenta hacerles, es una declaración de depravación total, es lo que radica y acecha dentro del corazón de los hombres.

Miren el versículo 12, el impío codicia el botín de los malos, pero la raíz de los justos da fruto. En la transgresión de sus labios se enreda el malvado, pero el justo escapará del apuro —¿ven aquí el contraste dramático entre los justos que hacen el bien y los malvados que hacen el mal? Y hacen el mal porque tienen un corazón malvado, es la naturaleza pecaminosa que han heredado de Adán.

Así que, al llegar a este libro de sabiduría, no vemos ahora una estimación distinta de la persona no convertida, vemos una confirmación de todo lo que hemos escuchado hasta ahora, una vez más vemos que la Biblia habla a una sola voz.

Cuando llegamos al capítulo 15, versículo 28, capítulo 15, nuevamente vemos cómo hay una polarización, una yuxtaposición entre el justo y el malvado, son antitéticos entre sí, el corazón del justo medita cómo responder, más la boca de los impíos habla lo malo.

La idea aquí es que este es un diagnóstico del alma del malvado, está entregado al mal, cuando llegamos al capítulo 16 comenzamos a ver potentes declaraciones de la soberanía de Dios que nos recuerdan el control que tiene Dios, no solo de las circunstancias sino también de las operaciones internas del hombre.

Versículo 1 del capítulo 16, del hombre son los propósitos del corazón; mas del Señor es la respuesta de la lengua, el hombre se sienta a hacer sus planes y el libro de Proverbios nos alaba por hacer planes, y por planificar para el futuro, pero para el momento que decimos cuáles son nuestros planes, y llega el momento de ejecutar ese plan, la respuesta es del Señor, es decir, Dios está tan involucrado en nuestra operación diaria que lo que resulta es lo que el Señor ha remodelado y reformulado.

El versículo 4 es un texto muy potente, Todas las cosas hechas por el Señor tienen su propio fin, aun el impío para el día del mal, Dios es soberano no solo sobre los santos sino también sobre el hombre pecador y ha hecho al malvado para el día del mal.

Todo es parte del plan, Dios hizo a Judas para el día fatal, Dios hizo a Pilato y Herodes para el día del mal, Dios hizo al Faraón para el día del mal, —miren el versículo 9, La mente del hombre planea su camino, pero el Señor dirige sus pasos, nosotros hacemos nuestros planes, pero cuando salimos para cumplir estos planes Dios dirige y redirige nuestros pasos, Él controla providencialmente hasta el más mínimo detalle.

Y si llegan al final de este capítulo en el versículo 33 vemos que Dios maneja hasta en lo ínfimo los asuntos de la providencia, y en el versículo 33 de este capítulo leemos: La suerte se echa en el regazo, esto es como tirar los dados, en cierto sentido, se usaba para tomar decisiones en tiempos del Antiguo Testamento, de hecho, eso es lo que vemos en Hechos capítulo 1 cuando reemplazaron a Judas, echaron suerte y la suerte cayó sobre Matías.

Y eso se basaba en textos como este en particular y otros más, el principio fundamental que ellos creen que Dios es soberano en cada detalle de la vida y que cuando uno echa suertes, cualquier resultado proviene del Señor, miren lo que dice: La suerte se echa en el regazo, y eso pareciera que es al azar, pareciera que solo es el ciego destino, nada de eso, aquí dice: Mas del Señor viene toda decisión.

Aún donde está sentado ahora mismo es dado por el Señor, aun quien está sentado a tu lado es algo dado por el Señor, aun lo que comerás al almuerzo es dado por el Señor y cuando te retires al final del día, ya sea que puedas cruzar la luz verde o no la puedas cruzar, cada pequeño detalle es dado por el Señor, nada queda al azar. 

Veamos el capítulo 19, versículo 21 [repite], nuevamente una declaración de la voluntad soberana de Dios sobre la voluntad humana, muchos son los planes en el corazón del hombre; mas el consejo del Señor permanecerá, el hombre debería hacer sus planes, pero los planes del hombre siempre cederán a los planes de Dios porque el consejo del Señor, es decir, su propósito y plan eterno permanece para siempre, el consejo del Señor no sufre alteraciones.

Vamos al capítulo 20, versículo 24 y vemos los inescrutable que es esto, ustedes dirán: esto realmente sobrepasa mi entendimiento, me cuesta asimilar toda esta profunda enseñanza; yo solo diré, bueno, bienvenido al club, ahí es donde estamos todos.

Estas líneas convergen muy por encima de nuestras cabezas y Él lo reconoce en el capítulo 20, versículo 24: por el Señor son ordenado los pasos del hombre, cómo puede pues el hombre entender su camino, nosotros somos responsables, pero Dios es soberano y las repercusiones de esto se mantienen inescrutables para nosotros.

Miren el capítulo 21, versículo 1 [repite]: Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del Señor, Él, refiriéndose al Señor lo dirige, lo dirige donde le place, si el Señor vuelve el corazón del rey a donde Él quiere. 

Hace varios años fui a Israel por poco más de un mes a estudiar, estudiaba cada mañana, subía a un autobús era llevado por toda la Tierra Prometida, volvía en la noche, los profesores me daban exámenes etcétera, y después de hacer eso por más de un mes, volamos a Egipto, y en realidad condujimos a Egipto y bajamos al río Nilo.

Y mientras íbamos por el Nilo desde el Cairo donde están las pirámides hasta el Valle de los Reyes, a los lados del río Nilo pude ver agricultores que cultivan sus sembrados, tenían campos y abrían una parte de la orilla, y el agua del Nilo iba hacia su terreno, el agricultor había hecho distintos pasajes o caminos para que el agua se canalizara, y se dirigiera hacia diferentes partes del campo y había algo así como pequeños arroyos de agua.

Y el agricultor podía levantar una tabla de madera y el agua corría en esa dirección luego bajaba una tabla, digamos unos 100 mts más allá, y se detenía el flujo de agua y la redirigía a la izquierda o a la derecha dependiendo de si las tablas estaban arriba o abajo, y mirar todo eso era como un sistema muy complejos de laberintos por donde al agua se canalizaba y recanalizaba, se dirigía y redirigía para que fuera exactamente a donde el agricultor quería, y esa es la imagen aquí, el corazón del rey es como canales de aguas en las manos del Señor, y Él lo dirige donde Él desee.

Así que cuando el Señor quiere que el rey tome tal decisión la mano invisible de la providencia, la mano invisible de Dios solo levanta una tabla y la decisión toma ese camino o el Señor baja la tabla y endurece el corazón del rey, y toma otra dirección, pero Dios está organizando los asuntos de toda una nación, pero más que eso, los asuntos de todo el mundo, según ciertas naciones influencian a otras naciones, tiempo de guerra, con la economía o cualquier cosa. 

¡Qué reconfortante saber esto! En un tiempo en que hay levantamientos en el mundo, y gobernadores se levantan y caen, saber que Él tiene todo el mundo en la palma de su mano, y cada rey, cada gobernador y cada juez está cumpliendo las órdenes del Señor, el Señor no es el autor del pecado y no es el autor de mal, pero es el autor de un plan que está usando el mal y usando el pecado para llevar el agua a un lugar distante del campo que solo Él conoce. 

Así que el libro de Proverbios está lleno de agua profunda, mucha sabiduría respecto a los asuntos del hombre sobre la tierra. 

Vamos al libro de Eclesiastés que también escribió Salomón, y al llegar a Eclesiastés en el capítulo 3, versículo 1, este pasaje que sin duda conocemos bien, hay un tiempo señalado para todo, ahora, un tiempo señalado significa un tiempo señalado por Dios, eso queda claramente implicado y lo veremos en un momento, pero los versículos 14 y 15 afirmarán que es Dios el que lo señala.

Hay un tiempo señalado para todo, no para unas pocas cosas, no para algunas cosas, sino para todo porque Dios mediante los asuntos de la providencia está gobernando, sobre todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo y el tiempo es algo designado por Dios, y dice: tiempo de nacer y tiempo de morir, todo esto está designado por Dios, el momento en que uno llega al mundo, el momento en que uno parte de este mundo.

Tiempo de plantar y tiempo de arrancar los plantado, en otras palabras, un tiempo para comenzar un proyecto y un tiempo para concluir un proyecto, tiempo de matar y tiempo de curar, tiempo de derribar y tiempo de edificar, tiempo de llorar y tiempo de reír, tiempo de lamentarse y tiempo de bailar etcétera, todo esto está señalado en los cielos por Dios.

Él tiene el control y ha señalado el día y la hora de tu conversión espiritual, Él nos hace querer en el día de su poder y no solo nuestro nacimiento físico está señalado por Dios sino también nuestro nacimiento espiritual está designado por Dios, es algo maravilloso saber que toda nuestra vida se vive bajo el gobierno del Dios sapientísimo. 

Miren el versículo 14, en este mismo capítulo, es una declaración muy potente de la soberanía de Dios, y el motivo por el que estamos viendo esto una vez más, que las doctrinas de la gracia, estos cinco pilares se afirman sobre el firme fundamento de la soberanía divina, que Dios tiene la autoridad para llevar a cabo sus propósitos salvíficos aquí en la tierra.

Así que en el versículo 14, leemos: —y quiero detenerme aquí un momento, lo que Él sabe nosotros deberíamos saberlo—, Sé que todo lo que Dios hace será perpetuo, en otras palabras, lo que Dios hace no puede ser deshecho por el hombre, lo que Dios pone en marcha llevará a cabo la intención de su propósito, todo lo que Dios ha hecho permanecerá para siempre, no será temporal, será eterno, no hay nada que añadirle y no hay nada que quitarle, en otras palabras, no podemos aumentar ni complementar lo que Dios se ha propuesto hacer, ni podemos quitarle, lo que Él se ha propuesto hacer durará para siempre, no podemos alterarlo, no podemos añadirle, no podemos quitarle. 

Sigamos leyendo, Dios —y esta frase introduce la explicación de la afirmación que acaba de hacer— Dios ha obrado así para que delante de Él teman los hombres, el conocimiento de esto debería hacernos guardarle reverencia y sentarnos derechos en la silla, y darle a Él la gloria.

Ahora, observen, en el versículo 15, es un versículo muy profundo, versículo 15: lo que es, ya ha sido, ¿sabe lo que significa? Lo que está aconteciendo ahora mismo fue planificado por Dios hace mucho tiempo, lo que es, ya ha sido, en la mente, en la voluntad y en plan de Dios, y lo que será, se refiere a lo que va suceder mañana en tu vida, lo que va a suceder la próxima semana y el próximo mes, y el próximo año, lo que será, ya fue, ya ha sido escrito en Su libro, ya ha sido planificado y propuesto por Dios, porque Dios busca lo que ha pasado, es una declaración de respaldo a su asombrosa —a lo que se dijo al comienzo de este capítulo.

Realmente hay un momento señalado para todo lo que sucede bajo el sol, es decir hay realmente un momento para nacer y un momento para morir, y un momento para plantar y un momento para cosechar, sí, porque Él lo planificó hace mucho tiempo y lo que ya ha sido y lo que será, ya Él lo había planificado hacía mucho tiempo —¡vaya! ¡Qué declaración! 

Miren el capítulo 7, versículo 20, ciertamente, No hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque, esta es una declaración de la depravación total del hombre en la sabiduría de Salomón, como está registrado aquí, todos hacen el mal, miren el versículo 29, mira: Solo esto he hallado que Dios hizo rectos a los hombres, pero ellos se buscaron muchas artimañas, refiriéndose a problemas malignos. 

Capítulo 8, versículo 11, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos entregado enteramente a hacer el mal, ahí nuevamente hay una declaración de depravación total, en el capítulo 9, versículo 3, este es un versículo muy potente: Este mal hay en todo lo que se hace bajo el sol, que hay una misma suerte para todos —¡Ha!— ¿y cuál es esa misma suerte? 

Además, el corazón de los hijos de los hombres está lleno de maldad y hay locura en su corazón toda su vida; ese es un denominador común para todos los hombres, que están plagados por la contaminación del pecado.

Luego en el capítulo 11, en el versículo 5 habla de lo inescrutable que es el despliegue de los propósitos de Dios, como no sabes cuál es el camino del viento o cómo se forman los huesos en el vientre de la mujer en cinta, —es decir, ese es un asunto privado—, uno no puede ver lo que Dios está creando y lo que Dios está haciendo dentro de la mujer embarazada, sencillamente es invisible para el ojo humano. Sin embargo, Dios está actuando, Dios está creando y está formando, no podemos verlo porque es la mano invisible de Dios.

Y cuando el viento sopla, es la mano de Dios que está causando que el viento sople, pero no podemos ver el viento, solo podemos sentir su fuerza, pero está ahí —tampoco conoces, tampoco conoces la obra, que Dios hace todas las cosas. 

No se limita a la madre embarazada y al movimiento del viento, se extiende a todas las cosas. Todo el mundo físico y también todo el mundo espiritual, y cómo Dios está ordenando y decretando el momento señalado para todas las cosas —¡Es sorprendente! 

Este es un libro de un Dios grande porque tenemos un Dios magnífico y asombroso, que no solo ha creado todas las cosas, sino que está gobernando sobre todas las cosas y ha designado incluso la salvación de su pueblo en el momento preciso.