Renovando Tu Mente | La creación y la caída
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Transcripción

En esta sesión ahora queremos comenzar mirando el Antiguo Testamento y ver las doctrinas de la gracia.

Esta larga línea de hombres piadosos que recorre toda la Biblia, y que en realidad recorre toda la historia de la iglesia, comienza con Moisés, y la razón por la que comienza con Moisés es que Moisés escribió los primeros cinco libros de la Biblia —Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio— nadie podría haber escrito las doctrinas de la gracia antes del primer libro de la Biblia. 

Así que en esta sesión quiero que miremos el comienzo del libro de Génesis, quiero que miremos los primeros tres capítulos, Génesis 1 al 3, y quiero que descubramos desde sus simientes algunas de estas doctrinas de la gracia, pero necesito explicarles cómo funciona la Biblia, es lo que se denomina revelación progresiva, hay verdades que aparecen en el Antiguo Testamento que a veces son colocadas allí tenuemente, las cuales luego se enseñaran paulatina y progresivamente con mayor claridad a medida que avanzamos en la Biblia.

Por ejemplo: la doctrina de la Trinidad, en el comienzo mismo vemos, dijo Dios hagamos al hombre a nuestra imagen, sólo una alusión con los pronombres plurales, pero se necesitará el resto de la Biblia para realmente construir la doctrina de la Trinidad.

Bueno lo mismo es cierto en cuanto a las doctrinas de la gracia, serán como semillas esparcidas en el suelo fértil de la Escritura y a medida que nos abramos paso por el Antiguo Testamento las semillas comenzarán a brotar, comenzarán a crecer, y las veremos con mayor claridad. Imagina que entras en el comedor de alguien y hay un interruptor que regula la intensidad de la luz, uno la enciende y luego puede girarlo, y la luz se vuelve cada vez más brillante hasta que ilumina plenamente, así es la Biblia. 

Hay verdades que se enseñan en las primeras páginas de la Escritura que son muy importantes, muy esenciales, y es como cuando este interruptor está apenas encendido, pero conforme avanzamos, libro por libro, autor tras autor, vamos girando el interruptor de manera que la luz de la verdad ahora alumbra con un brillo cada vez mayor en nuestro entendimiento. Y desde luego, cuando llegamos al Nuevo Testamento es más brillante que el sol de mediodía, brilla con toda su fuerza.

Así que, al mirar esos primeros capítulos de Génesis, solo quiero que sepamos que estarán tenuemente declaradas, a veces están un poco en las sombras, pero están comenzando a brillar como a través de la niebla y las vemos, y conforme avancemos en la serie se nos harán mucho más obvias. 

Ahora bien, Moisés escribió el libro de Génesis mientras vagaba en el desierto, así que son más de 1.400 años antes de la venida de Cristo, y es interesante que cuando escuchamos el sermón de Esteban ante el Sanedrín en Hechos capítulos 7, Él deja claro que Moisés fue educado en todas las costumbres de los egipcios, se sentó a los pies de maestros egipcios, recibió una educación egipcia de primera categoría —diríamos hoy— pero cuando escribe estos capítulos iniciales, no vemos la sabiduría de los egipcios en estas páginas, vemos una revelación sobrenatural que solo viene de Dios.

Cuando Moisés lo registra esto viene directamente del trono de la Gracia, es decir, a fin de cuentas, ¿quién estaba allí cuando la creación fue traída a la existencia?, es decir, ningún hombre estuvo ahí, al menos no hasta el sexto día, solo Dios pudo haber dado a conocer lo que aconteció en estos primeros días de la Creación, y lo que Dios dio a conocer a Moisés lo registró para nosotros.

Ahora bien, esas cinco doctrinas de la gracia de las que hablamos en nuestra sesión anterior, se apoyan en el firme fundamento de la soberanía de Dios, y cuando decimos la soberanía de Dios queremos decir que Él hace lo que le place, cuando a Él le place, donde a Él le place, con quien a Él le place, que Él establece Su trono en los Cielos, Su soberanía gobierna sobre todos, ¡Él hace lo que le place! Su voluntad es independiente, su voluntad es autónoma, y cualquier cosa que su voluntad pretenda que acontezca, va a acontecer. 

Al mirar el comienzo del libro de Génesis vemos un despliegue de la pura soberanía de Dios, y aun cuando miramos los primeros seis días de la Creación vemos indicios de las doctrinas de la gracia, la creación física siempre es una imagen de una creación mucho más grande de una nueva creación espiritual que Dios llevará a cabo en la vida de aquellos que Él traerá a su Reino.

Así que hay paralelos entre en el acto en que Dios crea el universo y el mundo, y el acto en que Dios nos hace nuevas criaturas en Cristo Jesús.  Así que pensemos en esto, avancemos por estos primeros versículos de Génesis capitulo 1, y en el primer día leemos: “Y dijo Dios: ¡que haya luz!”, y Dios creó luz donde no había luz, Dios simplemente habló e hizo existir la luz; eso es exactamente lo que hace Dios en las doctrinas de la gracia cada vez que salva a un pecador, porque nosotros estuvimos una vez y otros todavía están en oscuridad espiritual, es decir son ignorante de Dios, están separados de Dios, en la contaminación de sus propios pecados.

Y en 2da de los Corintios 4:6 leemos, más adelante en el Nuevo Testamento, que el Dios que mandó que hubiera luz en este universo es el mismo Dios que manda que haya luz en nuestros corazones que están oscurecidos en tinieblas, de hombres y mujeres, que Dios habla soberanamente y trae la luz a nuestros corazones en tiniebla.

Y luego, en el segundo día leemos que Dios dijo haya expansión en medio de las aguas y separe las aguas de las aguas, y eso nos dice que Dios hizo una separación, eso es lo que hace Dios en las doctrinas de la gracia, Él hace una separación, Él hace una distinción dentro de la humanidad entre aquellos que ha escogido para poner sus corazones en ellos y aquellos quienes pasará por alto.

Y luego leemos en el tercer día, entonces dijo Dios júntense en un lugar las aguas que están debajo de los cielos y que aparezca lo seco, y fue así. Y dijo Dios produzca la tierra vegetación, hierbas que den semillas y árboles frutales sobre la tierra, que den fruto. Este Dios que ahora habló y produjo vida sobre la tierra a través del principio de vida en una semilla, comenzó el proceso de reproducción por el cual cada cosa produciría otra semejante, y una semilla de manzana produciría un manzano, es lo mismo que ocurre en las doctrinas de Gracia, cuando Dios planta la semilla de su Palabra en la tierra del corazón de hombres y mujeres, una cosa producirá otra semejante y es la semilla la que contiene la vida de Dios y Dios hará que esa semilla germine y brotará con la nueva vida de Jesucristo.

Vemos una imagen de esto aun en el tercer día de la Creación, y luego en el cuarto día Dios dijo haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche y fue así, y una vez más vemos la voluntad independiente y soberana de Dios que produce luz poniendo el Sol y la Luna en su lugar, en las galaxias y poniendo los cuerpos celestes en el lugar en que comenzarían a reflejar la luz del sol. Es este mismo poder soberano de Dios que se libera —y yo diría en una exhibición aún mayor de soberanía en el nacimiento de cualquier pecador que es traído al reino de Dios–.

El mayor milagro que Dios realiza es el nuevo nacimiento, más grandioso que cuando Dios crea vida en el vientre es cuando Dios crea vida espiritual en el corazón, más grandioso que cuando Dios trae a alguien a una familia física es cuando Él trae a un pecador a su familia espiritual, lo espiritual siempre es mucho mayor que lo físico. Así que cuando Dios crea todas las cosas de la nada hay indicios de lo que va a venir y que veremos en las doctrinas de la gracia. 

Y luego si seguimos mirando vemos que en el quinto día Dios creó la vida animal sobre la tierra, y Dios creó las aves que vuelan y los peces que nadan, y Dios pobló el planeta con vida animal, y una vez más vemos ese libre ejercicio de la soberana voluntad de Dios.

Pero luego en el sexto día Él dijo hagamos al hombre a nuestra imagen, y Dios juntó el polvo y creó el cuerpo físico, pero este era solo un caparazón vacío externo, ¿no? Tendría que haber vida dentro del cuerpo si esa persona realmente iba a ser una persona y vivir, y en Génesis 2 —creo que en el versículo 7— leemos que Él ahora sopló vida en el cuerpo exterior del hombre, ¿sabías que eso es exactamente el nuevo nacimiento?, es la vida de Dios en el alma de hombre, ese fue el título del libro que George Whitefield leyó que lo llevó a la fe en Jesucristo y le enseñó la verdad del nuevo nacimiento, se titulaba La vida de Dios en el alma de un hombre de Henry Scougal.

Y las doctrinas de la gracia vienen a nuestras vidas cuando Dios sopla vida eterna en el caparazón externo, vacío de este templo que Él ha creado, Dios viene a residir en nuestras vidas y pone vida en nosotros donde no la había, vida eterna, vida espiritual, vida sobrenatural.

Y entonces en el comienzo mismo, en la Creación vemos atisbos de lo que Dios va a llevar a cabo, que Él es soberano, tiene autoridad sobre toda Su creación, puede hablar y traer luz a las tinieblas, puede hacer separaciones dentro del universo, puede poner vida en aquello en donde no había vida, esto era lo que Dios iba hacer en la salvación de cada persona al convertirse. 

Bien, al mirar estos capítulos iniciales, hay dos doctrinas de la gracia en particular que se enfatiza, se trata de la corrupción radical y el llamamiento eficaz, vemos especialmente estas dos.

Y así al llegar a Génesis capítulo 3 versículo 1, la serpiente era la más astutas de las bestias del campo, y le dijo a la mujer, conque Dios os ha dicho no comeréis de ningún árbol del huerto, y luego dio el golpe de martillo: la serpiente le dijo a la mujer, ciertamente no moriréis, ustedes serán como Dios, no van a caer, van a ascender, van a estar al mismo nivel de Dios con tan solo comer esta fruta, y esta es una gran prefiguración de la influencia de Satanás en este mundo, para engañar, tentar, incitar, seducir y esclavizar aquellos que nacen en pecado.

Y vimos que en Génesis, en Génesis 3:6 que la mujer vio que el árbol era bueno para comer y era un deleite para los ojos y el árbol era deseable, y ella tomó del fruto, y comió y le dio a su esposo, y él comió; ellos desobedecieron a Dios descarada, intencional, deliberada, egoísta y atrevidamente, desobedecieron a Dios con sus ojos bien abiertos, fue una traición cósmica, fue una rebelión cósmica contra Dios; y Dios había dicho el día que comas de este fruto ciertamente morirás, y vemos que Adán siguió vivo —bueno han de saber que él murió en ese momento espiritualmente y ahora había una separación entre él y Dios, y comenzó a morir físicamente, pues ahora se instala el proceso de envejecimiento y los efectos del pecados comenzarán a estar en su propio cuerpo mortal y un día al fin morirá físicamente, pero ahora ya está comenzando este proceso de agonía física y si continúa en ese estado morirá eternamente, separado eternamente de Dios.

Vemos los efectos del pecado, los devastadores efectos del pecado, y ahora desde allí en adelante el hombre en un estado de muerte espiritual comienza a esconderse de Dios, le aterra Dios, y quiere huir de Él, no se dirige a Dios, sino que se aleja de Él, y en Génesis 3 versículos 8 y 9 leemos que Dios viene al huerto y dice “¿Dónde estás?” —Bueno, Dios sabe exactamente dónde están, la pregunta intentaba producir una confesión en ellos que reconocieran que se están escondiendo de Dios y que están separados de Dios, y en Génesis 3 versículo 10, Adán dice: tuve miedo porque estaba desnudo y me escondí, ya no hay deleite en Dios, está el terror de Dios. 

Y todo el que nazca en la raza humana, nacería en este mismo estado de querer huir de Dios y no de querer acercarse a Dios, es por eso que Dios tendrá que ser el que busca, Dios tendrá que ser el que persigue, y así será a través de todo el tiempo que resta y cada vez que escuchamos de alguien en otra religión o que es muy religioso, que está siendo muy religioso y buscando a Dios… no ¡no! Es lo opuesto, están haciendo lo contrario, están huyendo del único Dios verdadero.

Así que cuando Adán pecó, toda la raza humana pecó, y más adelante en Romanos 5 versículo 12 quedará muy claro. Tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron, y en ese preciso momento toda la raza humana, antes de que fue concebida en el vientre de su madre y dada a luz, y traída al mundo fue culpable del pecado de Adán, hubo una imputación del pecado de Adán a toda la raza humana.

Romanos 5:16: por un solo pecado vino la condenación, ¿cuántos jugadores tienen que estar en una posición de adelanto en el equipo de fútbol para que todo el equipo sea penalizado?, ¡solo una persona tiene que estar adelantada! Y Adán era nuestro representante, y todo lo que hizo Adán nos afectó, —y tú y yo habríamos tomado la misma decisión, de todos modos, si hubiéramos estado allí… de hecho, probablemente habríamos cedido más rápido que Adán— y este pecado puso Adán y a toda la raza humana en un estado de muerte, y bajo la maldición de Dios y bajo la ira de Dios. 

Dime qué crees de los primeros tres capítulos del libro de Génesis y te diré qué crees acerca del resto de la Biblia,  es el semillero para toda doctrina, y lo que uno cree acerca de Dios y Adán, y Satanás, y el pecado y sus efectos sobre toda la raza humana, todo lo que provenga de Génesis del 1 al 3 será el factor determinante para el resto de la Biblia, es decir, si uno construye un edificio no importa lo alto, impresionante que sea, si tiene una grieta en el fundamento, todo el edificio es deficiente. 

Así que, desde el comienzo mismo vemos una depravación total, radical en la caída de Adán, pues está en un estado de pecado, ahora su alma queda contaminada y manchada desde la coronilla de su cabeza hasta la planta de los pies, y ahora está separado de Dios y su mente está oscurecida, su corazón contaminado, y su voluntad está muerta. ¡Eso es depravación total! Por esto Dios debe ser el iniciador, Dios debe ser el que busca.

También en el huerto vemos el Llamado Eficaz porque en Génesis 3 versículos 8 y 9 leemos que Dios llamó al hombre, el hombre no llama a Dios, Dios llama al hombre, Dios dice ¿Dónde Estás? Y el propósito de esto es producir convicción de pecado y conocimiento del pecado, provocar así una confesión de pecado, porque nadie va entrar en el Reino de Dios sin confesar su pecado y decir Dios ten misericordia de mí, que soy pecador.

Y luego Dios dijo, ¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del cual te mandé que no comieras? Entonces el Señor Dios dijo a la mujer ¿Qué es esto que has hecho?, el propósito no es asegurar información que Dios no tuviera, el propósito era traer a la superficie, que saliera de la boca de Adán y Eva aquel pecado que realmente habían cometido contra el Dios todopoderoso del cielo. Aquí no vemos necesariamente indicios de la doctrina de la elección, y sí vemos la enseñanza de la expiación.

En Génesis 3 versículo 15 leemos sobre la simiente de la mujer y la simiente de la serpiente y ya ahí vemos una distinción dentro de la raza humana, que habrá uno nacido de una mujer, el Señor Jesucristo, que aplastaría la cabeza de la serpiente y llevaría a cabo un resultado fatal y devastador para Satanás, ahora será echado fuera el príncipe de este mundo. 

Juan 12 y la serpiente herirá el talón de Cristo, si bien aquí no vemos la enseñanza plena del alcance de la expiación, no obstante, vemos lo que se denomina el Protoevangelio, la primera mención del Evangelio y Dios era el predicador y el Diablo era la congregación, Dios proclamó el Evangelio a la serpiente en el huerto, y era un mensaje de victoria para aquellos que son la simiente de la mujer a través de la simiente final de la mujer, el Señor Jesucristo mismo, quien daría un golpe devastador a Satanás y su simiente; y Jesús quien es la simiente de la mujer, moriría por los demás que son simiente de la mujer, que son parte de la raza escogida, los elegidos desde antes de la fundación del mundo y su muerte no tendrá efecto alguno para la simiente de la serpiente. 

Aquí vemos en el comienzo mismo de la Biblia, sombras y pequeñas evidencias de lo que se enseñará muy claramente a medida que recorramos el resto de la Escritura.