Entre dos mundos | Series de Tabletalk

 

Entre dos mundos

Esta serie de Tabletalk considera la vida cristiana como una vida vivida entre dos mundos. El Nuevo Testamento nos dice que los creyentes son ciudadanos de un país celestial, habiendo recibido un reino que es inconmovible (Fil 3:20; Heb 12:28-29). Al mismo tiempo, el Nuevo Testamento también nos dice que hasta el regreso de Cristo, conservamos una ciudadanía en la tierra, teniendo responsabilidades en este mundo aunque vivamos como extranjeros y peregrinos en la era actual (Rom 13:1-7; Heb 11:13). Por lo tanto, vivir como cristianos de manera agradable a Dios implica prestar atención a los dos mundos en los que vivimos, confiando en nuestra posición en Cristo y en nuestro futuro, sin desdeñar el presente.

Esta serie explora varias facetas de lo que significa vivir entre estos dos mundos fielmente en el servicio al Señor, ayudando a los creyentes a actuar responsablemente en la tierra aunque su verdadero hogar esté en el cielo.
 

 
12 octubre, 2021

El ya y el todavía no

Entre dos mundos — Mientras vivimos en este mundo de pecado y en estos cuerpos de pecado, somos embajadores de Cristo en nuestro viaje a la tierra prometida.
14 octubre, 2021

El pueblo de Dios en el exilio

Entre dos mundos — El pueblo de Dios ha vivido como exiliado en tierras extranjeras desde que fuimos expulsados del jardín del Edén. Toda nuestra historia ha sido un ciclo de exilio y restauración.
20 octubre, 2021

La eternidad en nuestros corazones

Entre dos mundos — Como cristianos, vivimos entre el ya de nuestro desposorio con Cristo y el todavía no de la celebración de las bodas del cordero.
26 octubre, 2021

Vivir con doble ciudadanía

Entre dos mundos — Parte de ser un buen ciudadano, tanto en el ámbito celestial como en el terrenal, implica dejar que nuestras vidas civiles sean moldeadas por el evangelio e informadas por la Palabra de Dios.
27 octubre, 2021

Vivir en estos últimos días

Entre dos mundos — Los últimos días han llegado y el reino se ha inaugurado, pero el reino de Dios también se consumará un día.