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Este es el segundo artículo de la colección de artículos: Los fundamentos del discipulado cristiano
Si estás sirviendo en el ministerio juvenil o universitario, sabes que anunciar una velada de «Cena y doctrina» o «Teología esta noche» puede no ser la manera más exitosa de atraer a una multitud. Puede ser difícil involucrar a los adolescentes y jóvenes adultos en la disciplina del estudio teológico, especialmente porque a menudo han sido profundamente influenciados por una cultura de entretenimiento y redes sociales basada en videos de dos minutos y fragmentos sonoros, lo cual puede dificultar significativamente el interés por un pensamiento teológico sostenido y concentrado. Aun así, es el papel de los creyentes fieles en la iglesia local desafiar a nuestros jóvenes a pensar teológicamente y crecer en su comprensión teológica mientras son guiados por la Palabra de Dios.
Estoy agradecido de que, en el contexto de nuestra iglesia, nuestro pastor de jóvenes y universitarios involucre a nuestros estudiantes en una enseñanza bíblica sólida y los desafíe a alcanzar una comprensión teológica más profunda. Nuestros estudiantes universitarios se han reunido para discutir sobre grandes obras puritanas y se han congregado los domingos por la noche para profundizar en temas teológicos complejos. Nuestros estudiantes de secundaria y preparatoria han trabajado con el Catecismo Menor de Westminster, tanto memorizando las preguntas del catecismo como siendo instruidos en el significado y la aplicación de su teología.
A continuación, permíteme proponer humildemente tres incentivos para involucrar a los jóvenes y jóvenes adultos en el pensamiento teológico, y que nuestra iglesia está buscando aplicar en nuestro contexto eclesial.
1. Convéncelos de que la teología es práctica.
La primera «apologética» para convencer a los jóvenes de dedicarse al estudio y la comprensión teológica es contrarrestar el sentimiento común de que la teología no es práctica, que pertenece a las bibliotecas polvorientas de los seminarios en lugar de los pasillos de la escuela secundaria local. Es bueno recordar a los jóvenes que su teología moldeará cada aspecto de sus vidas: sus patrones de pensamiento, la toma de decisiones, sus convicciones, su interacción cultural, sus motivaciones y sus relaciones. Lo que creemos acerca de Dios es lo más intensamente práctico de nosotros.
Quizás el ejemplo más sorprendente (negativo) de la naturaleza práctica de la creencia teológica en la Escritura se detalla en Romanos 1:18-32. Lo que comienza con una decisión pecaminosa sobre la creencia y la adoración (el «intercambio» del Creador por imágenes idólatras de cosas creadas) da fruto en todo tipo de comportamientos y acciones pecaminosas. En verdad, lo que creemos dará fruto en la manera en que vivimos. En este punto, es útil recordar también a los jóvenes que, de hecho, ellos ya están involucrados en el pensamiento teológico, todo el tiempo. Están siendo «discipulados» en el pensamiento teológico a través de letras de canciones, tuits, videos de TikTok e _influencers_ de las redes sociales. Su falta de compromiso con el estudio teológico cristiano no los dejará en un terreno neutral, sino que los hará vulnerables a otras formas de discipulado teológico inexacto.
2. Muéstrales que la teología es fascinante.
Durante mis años en el seminario, el Dr. D.A. Carson solía comentar que, con el tiempo, había aprendido que, aunque sus estudiantes no recordaran todo lo que les enseñaba, siempre parecían recordar las cosas sobre las cuales él estaba más emocionado. Quiero proponer que, para los pastores y líderes laicos en la iglesia que trabajan con jóvenes, uno de los primeros pasos para que sus estudiantes desarrollen un amor por la teología es contagiarles su entusiasmo por Dios, Su Palabra y la belleza de la doctrina cristiana.
Los estudiantes universitarios y de preparatoria deberían poder percibir nuestra pasión por la profundidad de la teología, la belleza del evangelio y las riquezas de las Escrituras cristianas, quizás incluso antes de que comiencen a crecer en su propio entendimiento de todos esos tesoros. ¿Hablamos de la doctrina cristiana de tal manera que comunicamos a nuestros jóvenes que estamos compartiendo con ellos los asuntos más trascendentales y gloriosos del universo?
3. Recuérdales que la teología debe ser un acto de adoración.
La hermosa oración de Pablo por los creyentes en Éfeso, que resume en Efesios 1:15-21, es una oración por su crecimiento en lo que podríamos llamar «conocimiento teológico», sin duda. Pero su oración por su crecimiento en el conocimiento se inclina innegablemente hacia Dios en adoración. Pablo desea que estos cristianos crezcan en una comprensión teológica más profunda para que se regocijen con mayor adoración en su glorioso Salvador. Él quiere que ellos «sepan cuál es la esperanza de Su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de Su herencia en los santos, y cuál es la extraordinaria grandeza de Su poder para con nosotros los que creemos» (Ef 1:18-19). Pablo no busca el conocimiento teológico por el mero hecho de adquirirlo. Para Pablo, el crecimiento en la comprensión teológica tiene como propósito expandir nuestros corazones en una adoración cada vez mayor a Dios y alabarlo por Su gloriosa obra salvadora en nuestras vidas.
La enseñanza y el estudio teológico nunca deben separarse de una relación con el glorioso Dios que se ha revelado a nosotros en Su Palabra. A medida que comprendemos más de Él, estamos llamados a adorarlo y disfrutar de Él cada vez más.

