
El remedio para un corazón dividido
17 septiembre, 2026La autorrevelación de Dios
Hace poco, mientras reflexionaba sobre el encuentro entre Dios y Abraham justo antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra, comprendí algo que me dejó asombrado. Tenía que ver con la deliberación de Dios consigo mismo expresada en esta pregunta: «¿Ocultaré a Abraham lo que voy a hacer?» (Gn 18:17).
Es asombroso que tengamos constancia de esta pregunta. Se trató de una deliberación completamente interna en la mente de Dios. Abraham ni siquiera sabía en aquel momento lo que ocurría, y tampoco hay indicio de que Dios se lo haya contado después. Esta mirada al interior de la mente divina no llegaría sino medio milenio más tarde, cuando Moisés escribió el libro de Génesis bajo la inspiración del Espíritu Santo. El Espíritu le reveló a Moisés esta línea de pensamiento dentro de la inescrutable mente de Dios, y Moisés la puso por escrito para las generaciones futuras. Dios abrió su mente ante todos nosotros.
Esa misma revelación fue también el tema de la deliberación interna de Dios. Él debatía consigo mismo si debía explicar lo que estaba a punto de hacer con las ciudades impías de Sodoma y Gomorra: reducirlas a cenizas con fuego y azufre. Por supuesto, hablar de que Dios «debatía consigo mismo» es un antropomorfismo, es decir, el empleo de lenguaje humano para ayudarnos a comprender a Dios. Un Dios omnisciente nunca necesita debatirse internamente. Sin embargo, Dios utilizó este tipo de lenguaje, propio de un proceso mental, para descender a nuestro nivel y hacerse comprensible para nosotros.
Más asombroso aún es el hecho de que Dios no desea ocultarle nada a Abraham. Aunque no le debe explicación alguna —ni a él ni a ningún otro ser humano—, Dios desea profundamente dar a conocer su mente a su pueblo escogido. Esta autorrevelación es esencial para nuestra salvación. Como dijo Jesucristo: «Y esta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado» (Jn 17:3).
Abraham fue llamado amigo de Dios (Is 41:8), y abrir el corazón a otro es parte esencial de toda amistad. Dios quiere darse a conocer y explicarnos sus caminos, y creo que el cielo será una educación eterna para el pueblo de Dios sobre la mente y los propósitos de Dios. ¡Qué asombroso será! Dios ha gobernado el auge y la caída de todas las naciones que han existido, así como la caída a tierra de un solo gorrión. Habrá infinitas cosas que aprender acerca de las complejas dimensiones y los innumerables detalles del plan soberano de Dios. Él se deleitará en enseñarnos, y nosotros nos deleitaremos en aprender y maravillarnos.
Por ahora, la mayor parte de los designios de Dios permanecen ocultos para nosotros. Jesús dijo: «Aún tengo muchas cosas que decirles, pero ahora no las pueden soportar» (Jn 16:12). Algunos de los juicios más complejos y dolorosos de Dios deberán permanecer ocultos hasta que nuestras mentes glorificadas puedan comprender esas verdades. Pero el plan de Dios será revelado con mayor plenitud, y será glorioso y resplandeciente.

