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«Calvinismo» es un término que a Juan Calvino no le gustaba y que suele dar una impresión equivocada. Surgió como un término despectivo, acuñado por luteranos que buscaban separarse enfáticamente de la doctrina reformada de la Cena del Señor. Sin embargo, aunque Calvino se distanció del término, del mismo modo que Martín Lutero protestó contra el término «luterano», este ha perdurado.
El calvinismo abarca mucho más que la mera teología de Calvino. En primer lugar, hay mucho de la teología de Lutero y de Huldrych Zwingli en sus enseñanzas, y varios otros teólogos también contribuyeron a lo que se denomina calvinismo, entre ellos Felipe Melanchthon, Martín Bucero y Teodoro Beza. Por tanto, sería más preciso hablar de «protestantismo reformado». Sin embargo, dado que el término «calvinismo» es reconocido y ampliamente usado, sigue siendo útil.
La teología
Los elementos esenciales de la doctrina calvinista incluyen la soberanía de Dios, manifestada en Su poder creador y Su cuidado providencial; la autoridad de la Biblia como fuente y norma para toda la vida; y tanto la pecaminosidad como la responsabilidad del ser humano. El calvinismo se distingue por el papel permanente que la ley desempeña en la vida cristiana. En la mente de Calvino, la ley de Dios, resumida en los Diez Mandamientos, conserva vigencia y se considera la norma para la vida cristiana. Sumado a un enfoque en la persona y la obra del Espíritu Santo, el calvinismo distingue entre la justificación y la santificación, a la vez que remarca que ambas son vitales, y destaca la importancia de una vida piadosa, un compromiso con la misericordia y una reflexión continua en la ley y la justicia como evidencias de la verdadera fe salvadora, solo por la cual somos justificados.
En el plano cultural, el calvinismo (dentro de la iglesia) condujo a la resistencia al culto de las imágenes por considerarlo una amenaza a la proclamación de la Palabra y (fuera de la iglesia) impulsó el arte y la cultura como medios para adorar a Dios. El enfoque en la Palabra y en la importancia de conocer a Dios dio lugar a una «cultura calvinista de lectura» en escuelas, hogares e iglesias, lo que a su vez hizo del calvinismo un hogar para muchos intelectuales a lo largo de los siglos. La apertura del calvinismo a la ciencia proviene de la visión de Calvino de que Dios también se revela en la creación. La investigación científica contribuye al reconocimiento de Dios, y esta perspectiva dio gran impulso al ámbito académico.
La actitud expresada en el dicho «este mundo no es nuestro hogar; solo estamos de paso» reduce la influencia del nacionalismo y del materialismo, y estimula una ética de trabajo y servicio.
La expresión «calvinismo de cinco puntos» se refiere a las cinco doctrinas formuladas por el sínodo reformado celebrado en la ciudad neerlandesa de Dordrecht (1618-19): depravación total, elección incondicional, expiación limitada, gracia irresistible y perseverancia de los santos. Estas doctrinas se condensan en el acrónimo TULIP (por sus siglas en inglés). Sin embargo, la L del acrónimo, referente a la expiación limitada, puede resultar confusa. La obra de expiación de Cristo no estaba en absoluto limitada en su poder: redime por completo a todos aquellos a quienes se aplica. Sin embargo, el número de personas que se benefician de esa expiación es concreto: se ofrece solo por aquellos que poseen una fe salvadora genuina, los «elegidos» de Dios. Más importante aún, la teología de Calvino y del calvinismo es mucho más amplia que estos cinco puntos. De hecho, la predestinación no es el tema central del calvinismo, sino la gloria de Dios.
El estilo de vida
Entre los calvinistas, las posturas del calvinismo sobre la justificación, la santificación y la práctica de la disciplina eclesiástica han dado lugar a un modo de vida profundamente moldeado por la Biblia. El principio de sola Scriptura y la función de la ley han producido un orden eclesiástico que subraya la importancia de la predicación, la necesidad de la disciplina eclesiástica y la distinción entre las autoridades civiles y el gobierno de la iglesia. La comprensión de la unidad de la Escritura da como resultado una fuerte identificación de la iglesia con el Israel del Antiguo Testamento. Esta identificación se manifiesta en una predilección por el libro de los Salmos, tanto en la predicación como en la liturgia. De hecho, el canto de estos salmos fortaleció aún más esta identificación, gracias a otra característica del calvinismo: el tema del peregrinaje. La actitud expresada en el dicho «este mundo no es nuestro hogar; solo estamos de paso» reduce la influencia del nacionalismo y del materialismo, y estimula una ética de trabajo y servicio.
La difusión
La difusión del calvinismo en el siglo XVI bien puede calificarse de impresionante, tanto por su rapidez como por su alcance. Para 1554, había alrededor de medio millón de cristianos reformados en Europa, pero ya en 1600 había aproximadamente diez millones. Desde sus inicios, el calvinismo tuvo una fuerte orientación internacional, y la ha mantenido desde entonces. Los factores vinculados a esta rápida y amplia difusión fueron, sobre todo, la Academia de Calvino en Ginebra, las universidades de Heidelberg y Leiden, y muchas otras instituciones académicas reformadas donde se formaron teólogos, abogados y gobernantes de toda Europa. El calvinismo tuvo un impacto enorme en la sociedad occidental y también influyó en el desarrollo de la iglesia y la teología en Norteamérica, el Lejano Oriente (Indonesia, Corea del Sur, Japón) y Sudáfrica. El calvinismo ha ejercido gran influencia en los campos de la sociología, la política, la economía y el derecho. Calvino, por ejemplo, desarrolló una teoría sobre el derecho bíblico al cobro de intereses, lo que dio al comercio un impulso decisivo. Pero el calvinismo, a lo largo de los siglos, ha sido influyente principalmente en la iglesia y en la teología.

