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26 marzo, 2026¿Quién fue Elizabeth Prentiss?
Este es el octavo artículo de la colección de artículos: Figuras históricas
Elizabeth Prentiss nació en Portland, Maine, en 1818. Su padre, Edward Payson, era un pastor ampliamente conocido y respetado. Murió de tuberculosis justo antes de que ella cumpliera nueve años, y Elizabeth sintió profundamente esta pérdida. Se dice que «su constitución era débil… Fuertes dolores en el costado, desmayos, dolores de cabeza y otras dolencias la aquejaban, en mayor o menor grado, desde la infancia».¹ A pesar de sus problemas físicos, era inteligente, vivaz y muy querida por quienes la conocían. Su talento para la escritura se manifestó a temprana edad, y algunas de sus obras se publicaron en The Youth’s Companion, una revista infantil estadounidense.
Aunque Elizabeth hizo profesión de fe a los doce años, a los veintiuno atravesó un período de dudas sobre su salvación. Durante ese tiempo,
su sentido del pecado y de su propia indignidad ante los ojos de Dios se volvió cada vez más intenso y opresivo. A veces perdía toda esperanza, se acusaba de haber sido hipócrita y creía que había sido entregada a la dureza de corazón.²
Después de meses de intensa angustia espiritual, un sermón sobre la suficiencia de Cristo para salvar completamente trajo descanso a su alma cansada y marcó un momento decisivo en su fe al descansar plenamente en Su obra a su favor.
En 1840 asumió un puesto como maestra en Richmond, Virginia. Aunque era muy querida por sus estudiantes, el calor del verano afectaba seriamente su frágil salud. Sus cartas de este período revelan luchas constantes con depresión, dolores de cabeza, angina, dolores corporales, agotamiento y extraños síntomas neurológicos que ningún médico pudo tratar.
A los veintisiete años se casó con el reverendo George Prentiss, pastor de la South Trinitarian Church en New Bedford, Massachusetts. Elizabeth siempre había amado a los bebés, y su primera hija, Annie, nació un año y medio después. Veintiún meses más tarde nació su segundo hijo, Edward. El pequeño Eddy también tenía problemas de salud, y la falta de sueño dejó una marca permanente en Elizabeth, provocándole un insomnio persistente que padecería el resto de su vida. Aunque la salud de Eddy mejoró con el tiempo, la de Elizabeth no. Pasaba unos tres días a la semana en cama con dolor de cabeza, y los demás días se sentía agotada y débil. Sin embargo, su fe en la providencia de Dios es evidente cuando escribe:
Parece que nunca podré recuperar mi ánimo y ser como en mis mejores días, pero lo que pierdo de una manera quizá lo gane de otra. ¡Solo piensa cómo mi ambición ha sido aplastada por mi mala salud, incluso la ambición de ser útil y consuelo para quienes me rodean, para enseñarme lo que no habría aprendido en ninguna otra escuela!³
La familia Prentiss se mudó a Nueva York, donde George se convirtió en pastor de la Mercer Street Presbyterian Church. Cuando Elizabeth tenía seis meses de embarazo de su tercer hijo, la tragedia llegó con la muerte de Eddy a los cuatro años. Elizabeth aún no se había recuperado cuando Bessie nació tres meses después. Durante este tiempo estuvo a punto de morir por una infección posparto y fue puesta en cuarentena, sin poder ver a su hija recién nacida. La tragedia golpeó nuevamente cuando Bessie murió al mes de nacer. Dos de sus tres hijos murieron con tres meses de diferencia. En su agotamiento y dolor repetía: «Dios nunca se equivoca. Dios nunca se equivoca».⁴
Elizabeth Prentiss dejó un legado de ministerio a innumerables mujeres que sufrían, de devoción por su esposo e hijos, de libros que ayudaron a otros a crecer en Cristo y del himno «More Love to Thee»
Para sobrellevar el duelo, entre 1853 y 1856 escribió libros infantiles que se publicaron y se volvieron populares. En 1854 nació su cuarta hija, Minnie, quien enfermó gravemente al año de edad pero sobrevivió a pesar del pronóstico médico. A comienzos de 1857 Elizabeth enfermó gravemente otra vez y parecía cercana a la muerte. Para entonces anhelaba estar con el Señor, aunque, como en otras ocasiones, su vida fue preservada.
En 1857 nació su quinto hijo, George. Por esta época su esposo, afectado por fatiga crónica, se debilitó tanto que tuvo que renunciar al pastorado. El médico recomendó viajar al extranjero para recuperar fuerzas, y la iglesia reunió fondos para enviarlos a Europa. En 1858 la familia partió con sus tres hijos sobrevivientes. Elizabeth quedó embarazada nuevamente y su hijo Henry nació cuando ella tenía cuarenta y un años.
Estos años en el extranjero no fueron idílicos. Durante un viaje, recibieron la noticia de que Henry estaba gravemente enfermo de tos ferina. Minnie y el pequeño George también contrajeron la enfermedad. Poco después los tres hijos contrajeron escarlatina en menos de cuarenta y ocho horas, mientras George viajaba a París para atender temporalmente la capilla americana. Elizabeth insistió en que permaneciera allí, aunque su ausencia aumentaba su soledad y ansiedad. Tras meses de cuarentena y aislamiento, la familia finalmente pudo reunirse en París, aunque el mal tiempo y los problemas de salud marcaron su estancia.
De regreso en Estados Unidos, George retomó parcialmente sus deberes pastorales. Elizabeth, aunque feliz de volver a casa, sufría cada vez más de insomnio. Su esposo escribió:
Para la señora Prentiss fue un período de mala salud casi continuo. El insomnio se volvió cada vez más crónico y, agravado por otras dolencias y la frecuente enfermedad de sus hijos menores, minó su fuerza hasta hacer la vida, a veces, una pesada carga.⁵
Estos años coincidieron con la Guerra Civil estadounidense, una gran angustia nacional. Pero en 1869 experimentó un breve período de mejoría. Participó más activamente en la vida de la iglesia y volvió a escribir. Sharon James señala: «Sus años de sufrimiento la habían equipado particularmente bien para un ministerio de consuelo a los enfermos y afligidos».⁶
Después de diez años sin poder escribir, esa temporada de aparente esterilidad había producido frutos maduros de paciencia, esperanza, fe y compasión. Publicó muchos más libros infantiles entre 1867 y 1874. Sin embargo, su obra más famosa fue para adultos: Stepping Heavenward: One Woman’s Journey to Godliness [Caminando hacia el cielo: el viaje de una mujer hacia la piedad], publicada en 1869 y aún leída hoy. La novela, en forma de diario, sigue la vida de la protagonista mientras busca crecer en la fe y el amor por Cristo a través de pruebas y pérdidas.
En 1878 su salud se deterioró gravemente. Comenzó a experimentar mareos y confusión mental; poco después fue diagnosticada con gastroenteritis aguda. Pidió a su esposo que orara para que el Señor la llevara a su hogar eterno. Tras días de intenso dolor, murió ese mismo año a los cincuenta y nueve años.
Elizabeth Prentiss dejó un legado de ministerio a innumerables mujeres que sufrían, de devoción por su esposo e hijos, de libros que ayudaron a otros a crecer en Cristo y del himno «More Love to Thee» («Más amor para ti»). Todo ello en medio de constantes olas de dolor, enfermedad y pérdida. Aunque fue una autora reconocida, gran parte de su vida transcurrió en la cotidianidad del sufrimiento. Pero, por la gracia de Dios, el deseo que expresó en una de sus últimas cartas se cumplió:
«Gran parte de mi experiencia de vida me ha costado un gran precio y deseo utilizarla para fortalecer y consolar otras almas».⁷
Publicado originalmente en el blog de Ligonier Ministries.
- George L. Prentiss, _The Life and Letters of Elizabeth Prentiss_ [_La vida y las cartas de Elizabeth Prentiss_] (Nueva York: A.D.F. Randolph & Co., 1882), Project Gutenberg, consultado el 19 de junio de 2024, https://www.gutenberg.org/ebooks/56468.↩
- Ibid.↩
- Ibid.↩
- Sharon James, _Elizabeth Prentiss_ (Edimburgo: Banner of Truth Trust, 2021), 75.↩
- Prentiss, https://www.gutenberg.org/ebooks/56468.↩
- James, 130.↩
- Prentiss, https://www.gutenberg.org/ebooks/56468.↩

