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31 marzo, 2026¿Quién escribió la Biblia?
¿Quién escribió la Biblia? Dios lo hizo. Para decirlo con mayor precisión, Dios es el autor divino que empleó a diversos autores humanos para escribir exactamente lo que Él quiso que se escribiera. Es decir, Dios es el autor principal y los seres humanos son autores secundarios. Este tipo de doble autoría se presupone a lo largo de toda la Biblia. Por ejemplo, «Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor [autor primario] había hablado por medio del profeta [Isaías, autor secundario]» (Mt 1:22; ver también Mr 12:36; He 3:7 con 4:7; 2 P 1:21). Tradicionalmente, a la acción de Dios por la cual se escribieron las Escrituras se le llama «inspiración», lo que significa que Dios «exhaló» las Escrituras (2 Ti 3:16).
Autoría principal
Además de los pasajes directos que declaran a Dios como el autor de la Escritura (2 Ti 3:16), hay otros tipos de pasajes bíblicos intrigantes que confirman la autoría divina. Consideremos tres.
Hay pasajes en los que las Escrituras se equiparan funcionalmente con Dios. En Romanos 9:17, Pablo está citando Éxodo 9:16, donde a Moisés se le ordena declarar las palabras de Dios al faraón. Pero Pablo no escribe: «Dios dice al Faraón», sino: «La Escritura dice a Faraón». Es evidente que Pablo quiere decir que Dios habló al faraón, pero el hablar de Dios y el hablar de la Escritura están íntimamente relacionados en la mente de Pablo. De modo similar, en Gálatas 3:8, dentro de un argumento que demuestra que la doctrina de la justificación por la fe existía en el Antiguo Testamento, Pablo señala el aspecto prospectivo de Génesis 12:3, previsto por Dios. Sin embargo, al referirse a esto, Pablo no escribe «Dios previendo», sino «la Escritura previendo». De nuevo, Dios y la Escritura aparecen íntimamente relacionados.
También hay pasajes del Antiguo Testamento en los que Dios no parece ser el que habla, pero es señalado como tal por un autor del Nuevo Testamento. Hebreos 1:5-13 incluye siete citas del Antiguo Testamento. Estas citas incluyen pasajes en los que Dios es el hablante directo y otros en los que no lo es. Sin embargo, todas las citas en Hebreos están precedidas por alguna fórmula del tipo «Dios dice» o «Él dice». Así, independientemente de que el contexto del Antiguo Testamento incluya o no la voz explícita de Dios, el autor de Hebreos considera toda la Escritura como la voz de Dios en algún nivel.
Dios no trató a los escritores humanos como objetos inertes (inorgánicos), sino como seres vivos (orgánicos) con sus rasgos particulares.
Considera 1 Corintios 9:8-10. Pablo, en una discusión sobre la legitimidad de sostener económicamente a los ministros, defiende que no basa su conclusión en un «juicio humano», sino en «la Ley de Moisés». Continúa citando Deuteronomio 25:4, que trata sobre alimentar a los bueyes mientras trabajan. Después de la cita, pregunta retóricamente: «¿Acaso le preocupan a Dios los Bueyes? ¿O [Dios] lo dice especialmente por nosotros?». Es decir, sí, Dios se preocupa por los bueyes, pero cuánto más por los hombres en situaciones similares. Pablo equipara «está escrito en la ley de Moisés» con el «cuidado» de Dios y con el «hablar» de Dios. Esto es opuesto a la «autoridad humana». Aunque Moisés era evidentemente humano, Pablo no lo considera una autoridad humana. ¿Por qué no? Porque Pablo cree claramente que Deuteronomio tiene, en última instancia, un autor divino.
Autoría secundaria
Sin duda, los escritores bíblicos creían que la Escritura fue escrita por seres humanos. Muchas veces, un escritor bíblico menciona a otro por su nombre. Por ejemplo, Daniel afirma la autoría de Jeremías (Dn 9:2), Jesús afirma la autoría mosaica (Mr 7:10) y Pedro afirma la autoría de Pablo (2 P 3:15-16). Además, a menudo (aunque no siempre) el escritor bíblico se identifica explícitamente a sí mismo: por ejemplo, Ezequiel (Ez 1:1-3), Pablo (Gá 1:1) y Judas (Jud 1).
En cuanto a la inspiración de las Escrituras, ¿cómo interactuó Dios con el autor humano? Sin duda, esto es un misterio, pero en la Biblia sí encontramos algunos indicios. Solo ocasionalmente los autores bíblicos afirman explícitamente que Dios les dictó las palabras que escribieron (Éx 34:27; Jr 36:4; Ap 2-3). A menudo, el escritor bíblico simplemente dice que «la Palabra del Señor vino a» él (Os 1:1; Mi 1:1; ver también Gá 1:12; Ap 1:1). A veces un escritor indica de dónde obtuvo la información para su libro (Nm 21:14; Jos 10:13; 1 R 11:41; Lc 1:1-4). Exceptuando las secciones dictadas ocasionalmente, la manera en que Dios empleó al escritor humano se correspondió con rasgos de su personalidad, su trasfondo y su estilo literario. Salomón tuvo una sabiduría fuera de lo común (1 R 3), y sus proverbios se han conservado (Pr 1:1; 25:1). Ezequiel era sacerdote (Ez 1:3), y su libro presenta numerosas analogías del templo (Ez 40-47). El estilo y el vocabulario de Juan son coherentes en el evangelio de Juan, en 1 Juan, 2 Juan y 3 Juan, y en Apocalipsis. Pablo fue formado en la tradición farisea (Fil 3:5), y tenía mucho que decir sobre la ley (Ro 3:21; Gá 2:16; 1 Ti 1:9-10). El uso que Dios hizo de los escritores, en coherencia con sus rasgos personales, suele denominarse «inspiración orgánica». Dios no trató a los escritores humanos como objetos inertes (inorgánicos), sino como seres vivos (orgánicos) con sus rasgos particulares. Y, al mismo tiempo, cada palabra fue lo que Dios quiso que quedara por escrito.
¿Quién escribió la Biblia? Sí, Dios lo hizo. Él es el autor divino, supremo y principal. Pero en Su providencia empleó a seres humanos, los autores secundarios.

