Renovando Tu Mente | La gracia en la ley
El Soberano en la historia
13 octubre, 2019
La liberación y el desierto
29 septiembre, 2019

Recibe programas y guías de estudio por email

Suscríbete para recibir notificaciones por correo electrónico cada vez que salga un nuevo programa y para recibir la guía de estudio de la serie en curso.

Transcripción

El libro de Deuteronomio es un libro muy importante en el Antiguo Testamento, de hecho, Jesús cita de este libro más que de cualquier otro, se podría argumentar que Deuteronomio fue el libro de la Escritura favorito de nuestro Señor durante su ministerio terrenal. 

Al mirar el libro de Deuteronomio, que es una serie de sermones que Moisés entregó al pueblo de Dios, antes de que cruzaran el río Jordán hacia la Tierra Prometida, y como recordarán Josué sería su líder, y a Moisés no se le permitiría continuar con ellos.

También hay relatos históricos, también se vuelve a entregar la Ley, pero también están los relucientes diamantes de las doctrinas de la gracia, que brillan a través de este libro. Y en esta sesión quiero que nos dirijamos particularmente a sietes pasajes distintos del libro de Deuteronomio, y me gustaría tomarlos según van apareciendo. 

Así que quiero que vayamos a Deuteronomio capítulo 2, versículo 30, y quiero que vean la soberanía de Dios sobre el corazón humano, porque hay algunos que dicen bueno, Dios es soberano, pero no sobre el corazón humano, que está es el área del universo donde Dios está excluido y solo el hombre tiene soberanía sobre su propia vida —bueno eso simplemente no pasa la prueba de la Escritura.

Y en Deuteronomio capítulo 2, versículo 30 leemos un texto muy directo, donde dice, pero Sehón, rey de Hesbón, no quiso dejarnos —refiriéndose al pueblo de Dios— pasar por su tierra, ellos van camino a la Tierra Prometida luego de salir de Egipto y pasar por el Monte Sinaí, y quieren pasar por ese territorio en particular, pero el rey no quería que el pueblo de Dios pasara por esta tierra.

Y nos preguntamos por qué, ¿por qué no quería? Porque era tan tozudo y obstinado, y Moisés registra la respuesta para nosotros, algo que el ojo humano no podía ver, pero la omnisciencia de Dios lo ve porque Dios lo causó. 

Así que por favor, observen, porque el Señor tu Dios endureció su espíritu e hizo obstinado su corazón. ¿Quién lo hizo? ¿fue el diablo que lo hizo? ¿Fue él mismo el que lo hizo el rey? No, el pasaje dice muy claramente que Dios endureció su corazón he hizo obstinado su espíritu, y por una razón, afín de entregarlo en tus manos como lo está hoy. 

Así que quiero que observen que Dios no solo tiene todo el mundo en sus manos, sino que tiene cada corazón en sus manos, Proverbios 21, versículo 1 —quizás quieran escribir este versículo— dice el corazón del rey se bifurca como los ríos, pero en manos del Señor sigue los planes divinos, no es que Dios solo tenga a los creyentes en sus manos, también tiene el corazón de los incrédulos en sus manos y Él dirige esos corazones hacia donde Él quiere.

Así que comenzamos nuestra mirada a Deuteronomio con este pasaje bien potente de la Escritura. 

A continuación, quiero que por favor miren en Deuteronomio capítulo 4, versículo 37 [repite], aquí vemos la soberana elección de Dios porque Él, es decir, Dios amó a tus padres por eso escogió a su descendencia después de ellos, aquí está muy claramente la soberana elección de Dios basada en su amor eterno e incondicional.

A veces la gente considera la doctrina de la elección con una doctrina dura o una doctrina cruel, y quizás a veces a muchos de nosotros cuando la oímos por primera vez nos sonó así, pero tras una reflexión más profunda y un estudio más cuidadoso, vemos que la doctrina de la elección es una de las doctrinas más amorosas que se enseña en toda la Biblia, porque si de nosotros dependiera nunca escogeríamos a Dios.

¡Qué gran amor muestra Dios al escoger para sí a personas pecadoras!, si Dios no escogiera entonces nadie escogiera a Dios jamás, si Dios no nos escogiera nosotros jamás lo habríamos escogido a Él, pero Dios nos quería para Él, y podemos ver aquí claramente que su amor y elección se usan prácticamente como sinónimos en este pasaje en particular.

Amar es escoger y escoger es amar, es por eso que más adelante leemos en Efesios 1, versículos 4 y 5 que en amor nos predestinó para adopción como hijos para sí y en Romanos 8, versículos 29 la frase lo que de antemano conoció, simplemente significa lo que previamente eligió amar con un amor distintivo.

Así que, aquí en el libro de Deuteronomio, lo que Moisés registra, —esta joya para nosotros— vayamos a Deuteronomio 7, versículos 6 al 8, y aquí vemos claramente la doctrina de la soberana elección de Dios, en Deuteronomio 7, versículo 6 leemos Tú eres pueblo santo para el Señor tu Dios, —una pregunta aquí, ¿cómo se convirtieron en un pueblo santo?, ¿cómo se convirtieron en una posesión santa del Señor?, ¿se originó en ellos eso?, ¿eran más inteligentes que las demás naciones?, ¿eran mejores que cualquier otro pueblo sobre la tierra? 

Bueno, Moisés nos lo va a decir, cómo fue que se convirtieron en un pueblo santo para el Señor, observen lo que sigue: el Señor tu Dios te ha escogido, ¡por eso son un pueblo santo! Y por favor observen también en este versículo, porque Dios no solo nos escogió para el cielo, Él nos ha escogido para la santidad, no solo nos ha escogido para un lugar, nos ha escogido para la pureza.

Todos los que son escogidos para el cielo dan evidencia de su elección mediante una vida transformada, pues ahora viven una vida pura y santa. Así que miren esto nuevamente, tú eres pueblo santo para el Señor tu Dios, el Señor tu Dios te ha escogido para ser pueblo suyo, —¡qué especial es haber sido escogido por Dios!

Él no nos ha escogido simplemente para ponernos en un estante, en un rincón, en algún lugar y estar lejos de Él, nos ha escogido para ser su pueblo especial y la imagen aquí es que Él nos sostendría en su propio mano, nos sostendría muy cerca de sí, nos ha escogido para ser suyos.

Observen que dicen de entre todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra —observen—, Él no escogió todos los pueblos sobre la tierra como sus pueblos especiales, Él nos ha escogido de entre todos los pueblos de la tierra, es como cuando David bajó al arroyo para escoger cinco piedras, no eran las únicas cinco piedras en el arroyo, sino que él escogió aquellas cinco para adecuarse a los propósitos que llevarían a cabo el derribo del gigante Goliat ¿no?

Bueno, Él ha escogido a su pueblo de entre muchas posibilidades, de entre muchos pueblos, Él ha escogido a los pocos, eso es lo que ha dicho. Y observen también en el siguiente versículo el gran amor, la gracia y la bondad de Dios, el Señor no puso su amor en vosotros ni os escogió por ser vosotros más numeroso que otro pueblo, pues erais el más pequeño de todos los pueblos. 

Ahora observen, Dios no nos eligió porque tuvieran mucho que ofrecerle a Dios, no, ellos tenían muy poco que ofrecer a Dios por eso los escogió, y lo sabemos en 1era de los Corintios, versículo 26 dice no muchos sabios, ni muchos poderosos ha llamado y escogido Dios sino que ha tomado lo vil del mundo, lo despreciado —los don nadie, lo que no es del mundo, para que cuando Él nos use, la mayor gloria sea para Dios, no para nosotros, es decir, si fuéramos los más ricos e inteligentes, apuestos, bellos y Dios actuara a través de nosotros, en general la gente diría: ¡Ah, sí!, sin duda, la iglesia es grandiosa, miren ¿qué tuvo que trabajar Dios?, pero cuando Dios toma las sobras como tú y yo —y espero no herir tus sentimientos con esto— no hay muchos poderosos, hay unos pocos que se destacan en las cosas de este mundo.

Pero Santiago 2 dice que Dios ha escogido a los pobres para que sean ricos en fe, ellos son la primera selección de Dios en el equipo, son los escogidos en primera ronda, aquellos que el mundo pasa por alto, a esos escoge Dios, y ese principio se enseña muy claramente aquí en Deuteronomio 7 en relación con la nación de Israel.

Dios escogió a la nación que en esencia era la más pequeña, no la más grande, la que tenía lo mínimo que ofrecerle a Dios, no era que tenía lo máximo, Él dice, Él no los escogió porque fueran más numerosos, —sino observen— porque el Señor los amó

La razón se originó en Dios mismo, la razón de la elección no se inició en el pueblo de Dios, la elección se originó en el corazón, en la mente y en la voluntad de Dios, es una verdad que nos humilla, pero también es una verdad muy alentadora, podemos ser rechazados por el mundo, ser pasado por alto por el mundo, pero hemos sido escogidos por Dios y somos aquellos con los que Dios ha elegido trabajar, Él se extendió por encima de otros que tenían mucho más futuro afín de llegar al fondo del barril y elegirnos a nosotros, y hacernos trofeos de su gracia. 

Hay una cosa más que quiero que observen en este verso, nuevamente se usan amor y elección como sinónimos, observen, dice, el Señor Dios los quiere y los ha escogido, no porque ustedes sean más numerosos —etcétera—, sino porque el Señor los ama; aquí se usa amor y elección de manera intercambiable y una vez más esto habla de la bondad, la gracia, la compasión que hay en la doctrina de la elección, que Dios hiciera esta elección.

Y Él ha puesto el afecto de su corazón sobre nosotros, ¿cómo podríamos llegar a dudar del amor de Dios? Porque antes de la fundación, Él nos escogió en amor, Él nos ha estado amando por muchísimo tiempo. Así que Deuteronomio 7, versículos 6 y 7 son pasajes de la Escritura simplemente maravillosos. 

Ahora, regresemos a Deuteronomio 7, quiero que vean esto en el versículo 8, dice, el Señor os sacó con mano fuerte, ¿lo ven? En Deuteronomio 7, versículo 8 aquellos a quienes escogió son los que Él saca de la esclavitud, todos aquellos a quienes escogió son aquellos que fueron sacados de la esclavitud.

En este caso de la esclavitud de Egipto, pero esto sirve como una imagen de la liberación espiritual de todos aquellos que han sido escogidos por Dios antes del comienzo de los tiempos, Él nos ha sacado de este maligno sistema del mundo, estamos en el mundo, pero no somos del mundo, ¿no?, y Él nos ha sacado de las tinieblas y ahora estamos en la luz, y estamos caminando en la luz y al sacarnos de donde vivimos y de la manera que vivimos en otro tiempo hacemos segura nuestra elección mediante la transformación de nuestra vida.

No es que nuestra vida cambiada gane nuestra salvación, sino que nuestra vida cambia es prueba de nuestra salvación y somos salvos por la sola fe en Cristo, pero la fe nunca está sola, la fe siempre tiene una hermana gemela y son las buenas obras, y somos salvos por gracia mediante la fe para buenas obras.

Y así, aquí en Deuteronomio 7, versículo 8 —yo solo quería que no pasaran esto por alto—, que todos los escogidos son los que son sacados. 

Vamos ahora a Deuteronomio 10 y quiero que observen los versículos 14 y 15, y vemos aquí nuevamente la verdad de la elección soberana de Dios, he aquí, he aquí —presten atención—, He aquí al Señor tu Dios pertenecen los cielos y los cielos de los cielos la tierra y todo lo que en ella hay, así que todo este vasto dominio está en la mano de Dios, pero ahora Él hace una declaración muy limitada, Él es dueño de los cielos, de los cielos de los cielos y de toda la tierra, pero ahora Él reduce el enfoque, solamente de tus padres se agradó el Señor, y los amó, y de entre todos los pueblos escogió a su descendencia después de ellos, es decir,  a ustedes, como hoy pueden verlo.

Él tiene todo el mundo en sus manos, y no obstante de todo el mundo, Él ha elegido poner su afecto sobre sus escogidos, Él muestra un amor general por el mundo, Él hace llover sobre justos e injustos, les permite disfrutar de la música, les permite casarse, les permite el placer de tener hijos y nietos, Dios es bueno incluso con los no convertidos, pero tiene un amor especial por aquellos que ha escogido, es un amor redentor, es un amor que elige.

Él nos ama de manera que sobrepasa por mucho el amor que tiene por los que son pasados por alto, nos amó y nos escogió, dice aquí, más que todos los pueblos, y por favor observe nuevamente que amor y elección se usan de manera intercambiable en este pasaje de Deuteronomio 10, 14 y 15, a los que ama, los ama porque los ha escogido y a los que ha escogido lo ha hecho porque los ama con amor eterno. 

Bien, vamos a Deuteronomio 29, versículo 4 [repite], y quiero que observen otro texto singular, este es un pasaje muy potente: ¿por qué algunos creen?, ¿por qué otros no creen? Deuteronomio 29:4 dice, pero hasta este día el Señor no les ha dado la capacidad de entender ni de ver ni de oír, esto presupone que a menos que el Señor lo haga, uno no puede creer.

Y no puede saber que tus ojos espirituales están ciegos mientras Dios no te de ojos para ver, tus ojos espirituales están ciegos hasta que Él te de oídos para escuchar su llamado y realmente oigas la verdad. Y tu corazón es duro e incrédulo, hasta que el Señor te dé un corazón para creer, —¡qué extraordinaria declaración de la soberana gracia de Dios! 

¿Quién es el que ha hecho una diferencia entre nosotros? El Señor es el que hace la diferencia entre nosotros, y a los que son pasados por altos, Él simplemente les permite permanecer en su pecado, es su propio pecado, es su propia decisión, pero los que son creyentes lo son porque el Señor ha obrado en su corazón para que crean.

Quiero plantearlo de esta forma, todos los que están en el infierno están allí por su propia elección, todos los que están en el Cielo están allí por elección de Dios, todos los que están en el infierno están allí porque esa es la elección que ellos hicieron, han elegido rechazar el evangelio, pero los que están en el camino angosto hacia la vida, y los que están en el cielo, están allí debido a la elección distintiva de Dios, porque Él no nos dejó permanecer donde estábamos e intervino en nuestra vida y nos atrajo a Él, y lo hizo con cuerdas de amor.

Pero un pasaje más, Deuteronomio 30, versículo 6 [repite], este es un pasaje muy importante, me encanta este pasaje, concluiremos esta sesión con este versículo, el Señor tu Dios circuncidará tu corazón y el corazón de tu descendencia para que lo ames con todo tu corazón y con toda tu alma, y tengas vida.

La circuncisión espiritual es la obra de Dios dentro del corazón, aquí no se habla de circuncisión física, no todo Israel es Israel, esto se refiere aquellos que están circuncidados espiritualmente, la circuncisión física no consigue nada, el infierno está lleno de personas con una circuncisión física, tal como está lleno de personas que han sido bautizadas, eso no consigue nada.

Dios debe circuncidar el corazón, y ser circuncidado en el corazón significa que la espada aguda de doble filo de la Palabra de Dios ha sido aplicada por el poder del Espíritu Santo para traspasar la dureza de tu corazón y cortarte hasta la médula, y abrirte y permitir que te veas como Dios te ve, y cuando Dios te abre con la circuncisión espiritual te quita el corazón de piedra, aquel corazón podrido inmundo y pestilente con el que naciste, obstinado, testarudo, sin ninguna vida espiritual.

Y cuando la verdad de Dios vino a ti fue como echar agua sobre un pato, simplemente se escurrió, pero cuando Él quita ese corazón de piedra, Él hace un trasplante de corazón y coloca allí un corazón de carne, y ese corazón está vivo, es un corazón que late por Dios, es un corazón receptivo a las cosas de Dios, y aquello que antes odiaba ahora amas, y aquello que antes amabas ahora odias, y es una total inversión de los afectos y deseos, un cambio total de cosmovisión, y ahora ves a Dios en todo, y ahora ves que tu propósito no es vivir para ti mismo sino vivir para la gloria de Dios.

Esto es lo que Dios debe hacer, así que mira nuevamente este versículo, Deuteronomio 30, versículo 6, el Señor tu Dios circuncidará tu corazón, esta es una obra interior que solo Dios puede hacer, este es el nuevo nacimiento y cuando Dios lo hace tienes que ver esto en el versículo 6, entonces uno ama a Dios.

Antes que Él te circuncidará tu corazón no amabas a Dios, resistías a Dios y en el momento que Él circuncidó tu corazón, ahora amas a Dios, no solo con un pequeño amor, con todo tu corazón y con toda tu alma, observen que dice a fin de que vivas, antes que esto pasara no tenías vida, solo tenías una existencia, solo estabas aquí ocupando espacio, eras solamente el caparazón de una persona vacía, sin Dios en tu vida. 

Sí, tal vez sabías acerca de Dios, pero no conocías a Dios y no tenías vida, de hecho, estabas espiritualmente muerto, y tenías una mera existencia vacía, hueca, pero cuando Dios circuncida el corazón te da un nuevo corazón y pone su vida en ti, y ahora amas a Dios y lo amas con todo tu corazón y tu alma, ahora buscas primero el reino de Dios y su justicia, ahora tomas tu cruz y sigues al Señor Jesucristo.

Esta es una obra de gracia soberana, esta es una obra que solo Dios puede hacer, y el corazón de todos aquellos que están en el Reino de Dios ha sido traspasado, circuncidado y cortado hasta la médula con un profundo convencimiento de pecado, pero también con una gran regeneración y vida eterna, y vida nueva.

¿Ha hecho esto Dios en tu vida? ¿Ha hecho esto Dios en tu corazón y tu alma? Una cosa es pasar por el aparato físico de la religión y recibir en este caso una circuncisión física, y otra totalmente distinta es recibir la circuncisión real, la circuncisión del corazón. 

Haga Dios esto conforme a su plan y su propósito eternos.