¿Por qué le pasan cosas malas a gente buena? | Series de Ligonier
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¿Por qué le pasan cosas malas a gente buena?

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie Dando una respuesta, publicada por Tabletalk Magazine. 

«¿Cáncer de hueso en los niños? Dios, ¿cómo es posible? ¿Cómo te atreves? ¿Cómo te atreves a crear un mundo en el que exista tal miseria y no por nuestra culpa?» Con estas duras palabras el comediante Stephen Fry, un ateo declarado, planteó un tema crucial para cristianos y no cristianos: si Dios es absolutamente bueno y todopoderoso, como afirman las Escrituras, ¿por qué permite que las personas buenas sufran el mal? Todos somos confrontados con esto: el diagnóstico de un amigo querido con una enfermedad terminal; el abuso del hijo de un vecino; un atentado terrorista en un café de la playa; un huracán que devasta islas enteras. Cuando los escépticos hacen esta pregunta, o cuando la hacen otros cristianos o cuando tú mismo la haces, ¿cuál sería una respuesta bíblica correcta? 

Es esencial distinguir y abordar cuidadosamente dos aspectos de la pregunta: el de la mente / intelectual y el del corazón / emocional. En el momento del sufrimiento, una respuesta enfocada en el aspecto de la mente («Es la voluntad de Dios»), aunque es doctrinalmente correcta, no sería un bálsamo para el alma angustiada. A menudo, la respuesta tierna viene primero. Pero ésta debe estar basada en el aspecto intelectual, así que comenzaremos en este y luego volveremos al aspecto emocional. 

Si somos meramente átomos sujetos a la física y la selección natural, el sufrimiento no existe.

El punto de la mente / intelectual pudiera reformularse así: ¿El sufrimiento de las personas buenas niega a Dios? Porque si Él permite que tales cosas sucedan, ¿no prueba eso que Él no es bueno, que no es todopoderoso o que no existe? Deben surgir cuatro respuestas. 

  1. La pregunta, para empezar, asume que existe tal cosa como el «bien» y el «mal». La persona que hace la pregunta ha decidido que una cosa / persona / evento (un terremoto, Hitler, el terrorismo) es «malo» y que otra cosa (un individuo que sufre) es «bueno». Pero ¿cómo sabe el interrogador qué es «malo» o “bueno”? La opinión personal no es válida, ya que al reflexionar nos damos cuenta que las personas «malvadas» (Hitler / ISIS / quien sea) no piensan que ellas mismas son malas. El hecho de que cualquiera pueda protestar contra el mal requiere un estándar para el bien y el mal que esté fuera de cualquier individuo o cultura, que solo puede provenir de Dios y que ha sido revelado a todos (Rom 1:19-20; 2:12-16).
  1. La pregunta presupone que el sufrimiento de una persona «buena» tiene un sentido. Las rocas y los árboles no sufren. Incluso las cosas «malas» que le suceden a las criaturas son proporcionales: pocos se enojan contra Dios cuando un tsunami destruye millones de hormigas. Sin embargo, el significado del sufrimiento humano es intuitivo para todos e implica que los humanos tienen una dignidad única que el sufrimiento está deshaciendo. Esta dignidad solo puede ser conferida por Dios. Si somos meramente átomos sujetos a la física y la selección natural, el sufrimiento no existe.
  1. La pregunta asume que Dios nunca tiene buenas razones para el sufrimiento. Pero según la Escritura, Dios tiene tales razones, aun si no nos gustan o no las entendemos. El sufrimiento puede deberse al estado caído de la creación (Rom 8:19-22). El sufrimiento puede ser un castigo por el pecado (Jue 2:11-15), aunque no siempre (Jn 9:1-3). Dios puede permitir que Satanás lo inflija (Job 1-2). El sufrimiento puede mostrar la justicia de Dios (Rom 9:19-26). Puede llevar a los pecadores al arrepentimiento (Sal 119:71). Puede usarse para el avance del reino de Dios (1 Pe 4:12-19) y para santificarnos (Rom 5:3-5; Stg 1:2-4). De hecho, el más impresionante ejemplo de algo malo sucediéndole a una persona buena, la muerte de Jesús, consumó el bien de la salvación (Hch 2:22-24; 4:8-12). Pero en esos momentos, cuando nos enfrentamos a los males más injustificados e inexplicables, podemos confiar en que los caminos de Dios están más allá de nuestros caminos (Rom 11:33-36).
  1. Finalmente, la pregunta requiere que exista tal cosa como una persona “buena”, sin embargo, la Escritura y la vida misma atestiguan que todos estamos arruinados y somos miserables (Rom 3:10-18). De hecho, la pregunta debería ser por qué cosas buenas les suceden a todos, dado lo malos que somos. El escéptico cree que el universo opera sobre la base de “haces el bien, recibes el bien; haces lo malo, recibes lo malo”. Si este criterio es correcto, ¿por qué prosperan las personas absolutamente despreciables? Ninguna otra cosmovisión puede explicar esto, excepto la bíblica, que revela la pecaminosidad de todos y la benevolencia de Dios hacia todos para Sus propios propósitos (Mt 5:45), hasta el día final del juicio, cuando todo será enmendado.

Volvemos, entonces, al punto del corazón / emocional. Cuando suceden cosas malas, el sufrimiento y el dolor a menudo nos confrontan con la aparente ausencia de Dios en ese momento. ¿Qué hacen los cristianos? El punto de la mente / intelectual debe ser tratado, tal vez cuando las nubes oscuras se disipen. En la oscuridad, consolamos a los que sufren con el amoroso consuelo que hemos recibido de Dios (2 Co 1:3-7). Lloramos con ellos (Rom 12:15). Nos sentamos en las cenizas con ellos (Job 2:11-13). Llevamos las cargas de los otros (Gál. 6:2). Y, sobre todo, con mucho amor, les dirigimos a Jesús, la única persona buena que sufrió el mayor de los males para redimirnos, que enjuga nuestras lágrimas, y que nos promete un día en el que todo esto será remediado (Ap 21:4).

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Greg Lanier
Greg Lanier
El Dr. Greg Lanier es profesor asistente de Nuevo Testamento en Reformed Theological Seminary en Orlando, Florida, y pastor asistente en River Oaks Church (PCA) en Lake Mary, Florida.