
¿Quiénes son “los hijos de Dios” en Génesis 6?
29 septiembre, 2026¿Quiénes fueron los teólogos de Westminster?
La Asamblea de Westminster (1643-1653) se reunió durante una época de intensa agitación religiosa y política en Inglaterra y produjo varias normas teológicas —entre las que destacan la Confesión de Fe de Westminster y los Catecismos Mayor y Menor— que todavía hoy conservan importancia e influencia en todo el mundo.
Antecedentes y contexto
Cuando estalló la guerra civil inglesa (1642-1651) entre el rey Carlos I y el parlamento, la iglesia en Inglaterra se encontraba sumida en el desorden. En 1559, durante el reinado de Isabel I, se había establecido firmemente una vía media («camino intermedio») que combinaba una teología protestante con formas propias del catolicismo romano, pues conservaba su gobierno eclesiástico, apariencia y prácticas religiosas. Las consecuencias de este acuerdo continuaron manifestándose durante el siglo XVII. Por ese motivo, muchos procuraron purificar a la Iglesia de Inglaterra de sus vestigios católicos romanos. A estas personas se las conoció entonces, y se las sigue conociendo hoy, como los «puritanos».
Los puritanos deseaban reformar la adoración y las prácticas religiosas de la Iglesia de Inglaterra, de modo que se aplicara de manera coherente la teología protestante a la vida cristiana cotidiana. Muchos de ellos rechazaron las homilías, oraciones y formas litúrgicas prescritas en el Libro de Oración Común de la Iglesia de Inglaterra, por lo que se convirtieron en disidentes y no conformistas.
Desde finales del siglo XVI hasta comienzos del XVII, el conflicto entre el clero inclinado hacia el catolicismo y el sector puritano tuvo varios períodos de mayor y menor intensidad. Finalmente, el rey Carlos sobrepasó los límites de su autoridad. En 1642, alzó el estandarte real contra el Parlamento y dio comienzo a la guerra civil inglesa. Al año siguiente, el Parlamento convocó lo que algunos consideran la asamblea de hombres más talentosos, piadosos y versados en teología que se haya reunido en la historia de la iglesia.
La Asamblea de Westminster
La Asamblea estaba compuesta por 121 ministros ingleses, treinta laicos y una delegación de presbiterianos escoceses que, aunque no tenía derecho a voto, ejerció una enorme influencia. Entre sus integrantes se encontraban destacados teólogos y pastores como Thomas Goodwin, Edward Calamy, William Gouge y Jeremiah Burroughs, además de comisionados escoceses como George Gillespie y Samuel Rutherford. La Asamblea se reunió en la abadía de Westminster, en Londres, entre 1643 y 1649, y celebró más de mil sesiones. Después continuó reuniéndose de manera esporádica hasta 1653.
La Liga y Pacto Solemne de 1643 entre el Parlamento inglés y Escocia abrió el camino para una alianza tanto militar como eclesiástica. Esta no solo reforzó al ejército parlamentario en su lucha contra el rey Carlos, sino que también influyó en el contenido de los Estándares de Westminster. Aunque estos documentos no prescribían específicamente un sistema presbiteriano de gobierno eclesiástico dirigido por ancianos, la participación de los presbiterianos escoceses contribuyó a que permitieran tanto a los presbiterianos como a los independientes, entre otros, ejercer sus respectivas formas de gobierno eclesiástico dentro de los límites de la teología confesional reformada.
Hasta el día de hoy, la obra de la Asamblea sigue orientando las creencias y prácticas de iglesias reformadas en todo el mundo, y refleja un compromiso profundo con las Escrituras y la teología.
Los teólogos (o comisionados) de Westminster eran hombres extraordinariamente capacitados. Conocían bien las Escrituras y la teología, dominaban las lenguas originales de la Biblia —el hebreo y el griego—, sabían latín y podían recitar de memoria extensos pasajes de los padres de la iglesia. Habían aprendido de las primeras generaciones de reformadores, como Lutero, Calvino, Zwinglio y Knox, y procuraron revestir la teología reformada de una aplicación pastoral y práctica. Asimismo, observaban cuidadosamente el culto personal y familiar, procuraban ordenar sus familias conforme a las enseñanzas de la Biblia y guardaban el día del Señor como el día de reposo cristiano. Se interesaban por un cristianismo vivido y experimental, y poseían una cálida sensibilidad pastoral. Sin embargo, no hacían concesiones ante la herejía, el catolicismo romano, las falsas enseñanzas ni el pecado del que no había arrepentimiento.
Los logros y la importancia de la asamblea
Desde hace mucho tiempo, la iglesia cristiana ha valorado la práctica de confesar su fe con el propósito de definirla, preservar su unidad, aclararla, distinguirla del error, protegerla y contender por la fe que una vez fue entregada a los santos (Jud 3). Ante un panorama de confusión teológica e incoherencia en la adoración, los teólogos de Westminster tomaron como base los Treinta y Nueve Artículos de la Iglesia de Inglaterra y los Artículos Irlandeses de 1615, redactados por James Ussher. A partir de ellos elaboraron una nueva Confesión de Fe (1646), los Catecismos Mayor y Menor (1647) y un Directorio para el Culto Público (1644). El Parlamento también les pidió que añadieran textos bíblicos de apoyo para fundamentar cada una de sus afirmaciones en las Escrituras.
La Confesión de Fe de Westminster es, posiblemente, el logro más perdurable de la Asamblea. Está compuesta por capítulos teológicos concisos y sustanciales sobre asuntos como las Escrituras, Dios, la creación, el ser humano, el pecado, la redención en Cristo, la santificación, la iglesia, la adoración, el matrimonio, los sacramentos y el juicio final.
Los Catecismos Mayor y Menor siguen, en términos generales, la estructura de la Confesión, aunque dedican secciones más extensas a los Diez Mandamientos y al Padre nuestro. Además, mientras que el Catecismo Mayor concede especial importancia a la iglesia, el Catecismo Menor pone un mayor énfasis en el individuo. Ambos fueron concebidos como herramientas educativas para enseñar doctrina tanto al clero como a los laicos, con especial atención a la claridad y la precisión teológicas.
El Directorio para el Culto Público fue creado, en parte, para sustituir la liturgia obligatoria establecida en el Libro de Oración Común. Llegó a ser un manual de adoración plenamente coherente con la teología protestante y reformada. El Directorio destaca el principio regulador del culto, la centralidad de la Biblia, la correcta administración de los sacramentos del bautismo y la Cena del Señor, así como diversas consideraciones pastorales relacionadas con la visita a los enfermos, el ayuno y la sepultura de los muertos.
La Asamblea de Westminster representa un momento decisivo en la historia de la teología reformada y en el desarrollo del cristianismo protestante. Su legado perdurable se aprecia no solo en sus formulaciones doctrinales, sino también en su influencia sobre la eclesiología y el pensamiento cristiano. Hasta el día de hoy, la obra de la Asamblea sigue orientando las creencias y prácticas de iglesias reformadas en todo el mundo, y refleja un compromiso profundo con las Escrituras y la teología.

