¿Son la Biblia y la ciencia compatibles? | Series de Ligonier
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¿Son la Biblia y la ciencia compatibles?

Nota del editor: Este es el segundo capítulo en la serie Dando una respuesta, publicada por Tabletalk Magazine. 

Muchos de los que rechazan la fe cristiana lo hacen porque creen que la Biblia contradice la ciencia, sin embargo, el que exista un conflicto y una contradicción reales depende de cómo uno defina la Biblia y la ciencia. Si la Biblia es definida como «un libro de cuentos de hadas y supersticiones» y la ciencia es definida como «hechos comprobados», entonces es obvio que vamos a tener un conflicto y ambos serán incompatibles como fuentes de la verdad. Si la Biblia es considerada como la Palabra de Dios y la ciencia es considerada como una metodología necesariamente materialista que descarta la posibilidad misma de Dios, entonces sí, habrá un conflicto. Propongo, sin embargo, que estas no son las mejores definiciones de partida y que si reflexionamos más detenidamente sobre la Biblia y la ciencia, veremos que no están necesariamente en conflicto.

Los cristianos entienden que Dios es el Creador de todas las cosas en el cielo y en la tierra y también creen que Dios ha revelado ciertas verdades acerca de Sí mismo a través de Su creación (Ro 1:20). Los teólogos llaman a esto revelación general. Dios también se ha revelado a Sí mismo en Su Palabra, a esto llamamos revelación especial. Un punto importante a tener en cuenta es que tanto en la revelación general como en la revelación especial, Dios es el Revelador. Debido a que Dios es infalible, no hay posibilidad de conflicto o contradicción entre Su revelación general y Su revelación especial; Dios es la única fuente infalible de ambos.

Los creyentes no tienen nada que temerle a la ciencia entendida como el estudio de las obras creadas por Dios.

Tampoco hay conflicto entre lo que Él ha revelado en la Biblia (revelación especial) y lo que es realmente cierto con respecto a Su creación. Si Dios creó algo de manera particular, y si Dios es consistente consigo mismo y siempre veraz, Su revelación especial no dirá nada que contradiga la verdad real sobre Sus obras creadas. Si es verdad, por ejemplo, que Dios creó la tierra como una esfera, entonces Su revelación especial no puede contradecir esto, ni lo hará. Por lo tanto, si hay un lenguaje en la Biblia que parece describir la tierra como un disco plano, entonces el problema está en nuestra interpretación.

Cuando un conflicto surge, es siempre el resultado de una mala interpretación humana de las obras creadas de Dios, de lo que Él ha revelado a través de Su creación, de lo que Él ha revelado a través de Su Palabra o de alguna combinación de estas. En otras palabras, un conflicto puede ser el resultado de una teoría científica incorrecta sobre algún aspecto de las obras creadas por Dios, puede también ser el resultado de una interpretación incorrecta de la revelación especial de Dios o bien puede ser el resultado de mal interpretar ambas. El problema siempre está en los intérpretes humanos caídos y falibles (científicos y teólogos), no en Dios.

Los seres humanos son falibles. El hecho de que hayan varios factores, incluyendo la ignorancia y el pecado, significa que podemos equivocarnos y de hecho lo hacemos.. Aquellos que observan y tratan de entender el mundo creado pueden y han cometido errores. Las hipótesis y teorías científicas son falibles y pueden estar equivocadas. Aquellos que estudian y buscan entender la Biblia también pueden cometer errores y lo han hecho. Hay interpretaciones contradictorias de muchos textos bíblicos y sistemas teológicos contradictorios porque los intérpretes de la Escritura son falibles. Las interpretaciones exegéticas y teológicas y las teorías pueden estar equivocadas.

La ciencia y la Escritura son completamente compatibles siempre y cuando se entienda que la ciencia es el estudio cuidadoso de las obras de Dios en la creación. La ciencia corre el riesgo de ser incompatible con la Escritura solo cuando se importan filosofías metafísicas naturalistas y materialistas a la definición de la ciencia. El conflicto percibido que existe hoy en día se debe, en gran parte, a tales suposiciones filosóficas por parte de muchos incrédulos. Irónicamente, estas suposiciones filosóficas no pueden ser probadas a través de ningún medio de observación empírico.

Debido a que el mundo creado es de la forma en que Dios lo ha creado, tanto los creyentes como los incrédulos pueden y han hecho observaciones verdaderas al respecto. Por supuesto, los incrédulos siempre expresan cualquier observación verdadera que hacen dentro de un marco filosófico no bíblico, pero las observaciones,  en lo que a estas se refieren, pueden ser verdaderas. Como observó Juan Calvino, los incrédulos pueden conocer las verdades sobre «las cosas terrenales», aunque con respecto a «las cosas celestiales», sean «tan ciegos como topos» (Instituciones 2.2.12-21). Los creyentes no tienen nada que temerle a la ciencia entendida como el estudio de las obras creadas por Dios. Las obras de las manos de Dios son impresionantes y maravillosas, y los cristianos pueden regocijarse y alabar a su Creador cada vez que algo verdadero acerca de estas obras es descubierto, sin importar quién hizo el descubrimiento. El problema no es la ciencia como tal; son solo las falsas filosofías que se disfrazan de ciencia las que deben ser rechazadas.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Keith A. Mathison
Keith A. Mathison
El Dr. Keith A. Mathison es profesor de teología sistemática en Reformation Bible College en Sanford, Florida. Es autor de varios libros, incluyendo From Age to Age.