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Transcripción
Vamos a continuar ahora con el análisis del papel y la función de los ángeles en las Escrituras. Cuando iniciamos este estudio estuvimos considerando la actividad de los ángeles tal como ocurre en el cielo; con aquellos serafines que están en la presencia inmediata alrededor del trono de Dios. Vimos eso brevemente. Y hoy quiero centrar nuestra atención en la forma en que los ángeles actúan con respecto a este mundo y al orden creado.
En el libro de Job tenemos una referencia a los ángeles y a su presencia en el momento de la creación del universo tal y como lo conocemos. En el capítulo 38 del libro de Job, cuando Dios interroga a Job después de que Job, en cierto sentido de desafío, le exigió a Dios respuestas sobre sus circunstancias. Y recordamos que este capítulo comienza con una seria reprimenda que el Señor le da a Job cuando dice: «¿Quién es este que oscurece el consejo con palabras sin conocimiento? Ciñe ahora tus lomos como un hombre, Yo te preguntaré, y tú me instruirás».
Después de Job exigir respuestas a Dios, la respuesta de Dios es interrogar a Job, y le dice a Job: «¿Dónde estabas tú cuando Yo echaba los cimientos de la tierra? Dímelo, si tienes inteligencia. ¿Quién puso sus medidas? Ya que sabes. ¿O quién extendió sobre ella cordel? ¿Sobre qué se asientan sus basas, o quién puso su piedra angular cuando cantaban juntas las estrellas del alba, Y todos los hijos de Dios gritaban de gozo?».
Ahora, aquí hay una alusión en un discurso poético a las estrellas de la mañana cantando juntas con los hijos de Dios. Tradicionalmente, los intérpretes del libro de Job ven la referencia a los hijos de Dios que estuvieron presentes en el momento de la creación como una referencia a los ángeles; y eso en sí mismo ha provocado mucha especulación y controversia respecto a ese uso de la expresión «hijos de Dios». Recuerden que en los primeros capítulos de Génesis, después de que Caín mata a su hermano Abel, tenemos la lista de los descendientes de Set y luego los descendientes de Caín, y vemos esta expansión radical del mal; y luego leemos que las hijas de los hombres se mezclaron con los hijos de Dios y produjeron esta raza de personas seriamente desviadas.
Muchos comentaristas han interpretado ese texto como un matrimonio entre mujeres humanas y seres angelicales porque se les llama los hijos de Dios que se casaron con las hijas de los hombres. Por cierto, yo no adopto esa postura en ese texto. Creo que lo que sí estuvo implicado fue el matrimonio entre los descendientes de Caín y los descendientes de Set que creó la corrupción final de toda la raza. Pero sí vemos esa frase – «hijos de Dios» o «Hijo de Dios» usada en la Biblia, no solo para Cristo, no solo para personas piadosas, sino también para ángeles.
Si vemos otra vez el versículo 7, dice: «…cuando cantaban juntas las estrellas del alba, Y todos los hijos de Dios gritaban de gozo…». Es una imagen poética interesante porque implica la personificación de las estrellas, es decir, atribuir a las estrellas en el cielo características personales, como el canto. Esto significaría que en las primeras etapas de la creación, cuando Dios pone las estrellas en el cielo, las estrellas celebran la creación junto con los hijos de Dios, que gritan de gozo. Así que, lo único que oímos —que aprendemos aquí— es que la Biblia en ningún momento nos da una descripción detallada de la creación de los ángeles.
Sabemos que los ángeles estuvieron presentes en algún momento durante la creación, y sabemos que los propios ángeles eran seres creados; y eso es importante, y será aún más importante más adelante cuando veamos a los ángeles caídos, y especialmente el concepto bíblico de Satanás porque hoy en día la tendencia es atribuirle a Satanás atributos divinos, donde a menudo olvidamos que Satanás es una criatura. Y aunque los ángeles que hemos estado examinando hasta ahora, que están en la presencia inmediata de Dios y que por tanto son seres celestiales, no son más que criaturas celestiales – criaturas que estuvieron presentes durante la obra de la creación, la creación de este mundo natural – pero celebran la creación siendo ellos mismos también criaturas.
Ahora, también vemos que los ángeles no solo están involucrados en el momento de la creación, sino que sabemos que después de la creación Dios sostiene todo lo que hace en el orden de este mundo y que Él gobierna sobre el ámbito de lo creado. Las leyes de la naturaleza son sus leyes, y el desenvolvimiento de la historia sigue el patrón de su soberano gobierno. En una palabra, no creemos en una acción de creación por la que Dios crea algo y luego, como los dioses deístas, sale de la escena, da cuerda a ese reloj y lo deja funcionar o desgastarse según sus propias operaciones internas y mecánicas; sino que el Dios que crea el universo también sostiene ese universo. Él lo mantiene en existencia, y Él lo está gobernando; y una de las formas en que Dios media en su supervisión y gobierno providencial sobre la historia y la creación es a través de la misión de estas criaturas que Él creó para cumplir Su voluntad, es decir, los ángeles.
Ahora, verán, por ejemplo, la primera aparición que tenemos de ángeles en la Biblia se encuentra al principio del libro del Génesis – aparte de la aparición de Satanás, que es el ángel caído, y lo trataremos por separado. Pero ahora estamos centrando nuestra atención en los ángeles buenos, los ángeles que trabajan con Dios en Su cuidado providencial del mundo y de la historia. Vemos el extraño fenómeno después de que Adán y Eva caen y son expulsados del huerto del Edén, y se ven obligados a vivir al este del Edén, y no se les permite buscar refugio ni residencia de nuevo en el huerto del Edén. Y aunque esta es una experiencia de la que Milton escribiría en su clásico, «Paraíso perdido», que pudo haber habido fuertes inclinaciones en Adán y Eva a intentar recuperar ese disfrute edénico del paraíso allí en el huerto, no pudieron volver al huerto.
¿Por qué no? Porque Dios puso un centinela en la entrada del huerto del Edén, y ese centinela que llevaba a cabo el gobierno providencial de Dios en ese momento de la historia era un ángel asignado al lugar, empuñando una espada encendida. Ahora, esto es solo una breve mención de la función de un ángel particular en los primeros capítulos de Génesis, pero está cargado de un significado teológico para nuestra comprensión de la doctrina de la providencia.
En primer lugar, necesitamos ver que en ese incidente, donde Dios colocó al ángel con la espada encendida en la entrada del huerto del Edén, esta es la primera representación del gobierno en las Escrituras, en términos de agentes de la ley. Así que el primer agente de la ley involucrado en la historia humana ni siquiera era un ser humano, sino un ángel que estaba allí empuñando la espada contra posibles malhechores. Ahora, ese pequeño vistazo a la actividad angelical allí, junto con otros pasajes que veremos en el tiempo que tenemos hoy, ha provocado algunos estudios fascinantes sobre el papel de los ángeles en los gobiernos humanos.
Uno de los académicos bíblicos más respetados del siglo XX fue el historiador de la iglesia y estudioso de la Biblia suizo llamado Oscar Cullman, y dado que muchos – la mayoría de los teólogos dedican poco tiempo a estudiar el papel y la función de los ángeles en la historia redentora – Cullman cambió ese molde particular y realizó extensos estudios sobre los ángeles y escribió ensayos sobre el concepto de los poderes angelicales en las Escrituras – la idea es que por encima de los gobiernos terrenales existe un gobierno providencial de cada gobierno, en el mundo, por poderes angelicales, algunos de los cuales son buenos y otros son malos. Y como las Escrituras nos dicen que Dios levanta reinos y derriba reinos, lo que Cullman quería decir es que la forma en que los levanta o los derriba es a través de la mediación de la autoridad y el poder por seres angelicales.
Recuerden cuando Pablo nos dice que nos pongamos toda la armadura de Dios en el Nuevo Testamento, él nos dice que la razón por la que necesitamos estar vestidos con esta armadura espiritual es porque nuestra lucha en este mundo no es contra carne y sangre, sino ¿contra qué? «contra potestades, principados y fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes». Esa es una traducción.
Otras traducciones dicen: «… o espíritus malignos en los cielos» – en el ouranos dice el texto – es decir, en las esferas celestiales hay poderes malignos que tienen influencia maligna mediada a través de poderes y principados – es decir, gobiernos terrenales. Y lo que Pablo está diciendo es que el pueblo de Dios necesita tener toda la armadura de Dios porque su lucha no es solo contra las personas, sino contra gobiernos que han sido o pueden ser endemoniados – que detrás de estas fuerzas y autoridad mundanas hay poderes sobrenaturales que, en su mayoría, permanecen invisibles para nosotros.
Pero no solo tenemos estos poderes demoníacos involucrados en gobiernos mundiales donde los gobiernos realmente pueden – de verdad – convertirse en imperios del mal, sino que también hay agentes de Dios para el bien que están involucrados en naciones y en gobiernos; y un ejemplo de eso lo vemos, si podemos, en el libro de Daniel. En el capítulo 12, versículo 1, leemos estas palabras: «En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que vela sobre los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de angustia cual nunca hubo desde que existen las naciones hasta entonces. Y en ese tiempo tu pueblo será librado».
Miguel fue identificado antes en el libro de Daniel, como un arcángel. Distinguimos los niveles de autoridad entre las huestes angelicales en las Escrituras, y la diferencia entre un arcángel y un ángel es simplemente una diferencia de rango y autoridad. La palabra arché en griego, que es una de las primeras palabras que aprende cualquiera que estudie griego —o al menos griego koiné— porque normalmente se sigue la apertura del Evangelio de Juan como libro de texto, y el Evangelio de Juan comienza con En arché en ho Logos – es decir, en arché significa «en el principio», y la palabra arché significa origen, principio – o jefe, o gobernante.
Entonces, aunque en Juan 1 se refiere a un lugar en el tiempo como una especie de jefe del tiempo, la cabeza del tiempo, el principio, normalmente la palabra se usa para referirse a aquello que está en el lugar más alto de autoridad; y lo usamos en español. Se transmite al español con el prefijo «arch». Tenemos enemigos, y tenemos archienemigos. En el fútbol tenemos rivales, y tenemos archirrivales. También tenemos duques y archiduques. En el diccionario tenemos diácono y archidiácono; y esa palabra significa «jefe de diáconos». Eso es lo que es un archidiácono. Y así por el estilo. Vemos que muchas de esas palabras se usan en el idioma español.
Bueno, también funciona así en griego, y podemos distinguir entre un ángel y un arcángel; o podemos distinguir entre un hereje y un heresiarca. Un heresiarca es un archihereje – un hereje realmente malo. Entonces, los ángeles que son arcángeles son aquellos que son comandantes del ejército celestial, que están sentados en la posición de autoridad suprema – de nuevo, no de quienes están en la presencia inmediata de Dios, sino que son agentes de Dios para ejercer la regla y la autoridad de Dios sobre la creación. Y uno de los que aparece en las Escrituras es Miguel, que aparece aquí en el libro de Daniel como la manifestación angélica del poder de Dios para redimir a Su nación. Además, Gabriel también es conocido en la historia bíblica como un arcángel, y más adelante analizaremos su trabajo, ya que es como el principal mensajero de Dios en las Escrituras.
También vemos que los ángeles que encontramos en el Antiguo Testamento, en particular, a menudo se manifiestan en forma humana. Tomemos un ejemplo de eso que encontramos en Génesis, en el capítulo 18. En el versículo uno aparece este texto: «Y el Señor se le apareció a Abraham en el encinar de Mamre, mientras él estaba sentado a la puerta de la tienda en el calor del día. Cuando Abraham alzó los ojos y miró, había tres hombres parados frente a él. Al verlos corrió de la puerta de la tienda a recibirlos, y se postró en tierra, y dijo: «Señor mío, si ahora he hallado gracia ante sus ojos, le ruego que no pase de largo junto a su siervo»».
Ahora, hay algo un poco complicado aquí. Los ángeles no deben ser adorados, y sin embargo la respuesta de Abraham a estos tres que vienen a él junto al encinar de Mamre es una respuesta de adoración. Está boca abajo y haciendo reverencia ante ellos, lo que lleva a muchos comentaristas a creer que lo que tienes aquí son dos ángeles regulares más el ángel del Señor, que está tan estrechamente conectado con Dios que lleva, por así decirlo, el propio manto de Dios y puede verse tanto como una teofanía como una cristofanía – es decir, como una manifestación externa del propio Dios o como una manifestación externa del Cristo preencarnado.
Mucha gente cree que Melquisedec fue realmente Cristo apareciendo en el Antiguo Testamento en forma humana bajo la apariencia de Melquisedec, y que el comandante del Señor de las huestes en Josué también suele verse como una cristofanía en el Antiguo Testamento. Pero en todo caso, encontramos a estos tres, que aparecen aquí en Génesis para consultar con Abram, y Abram dijo: «Señor mío, si ahora he hallado gracia ante sus ojos, le ruego que no pase de largo junto a su siervo. Que se traiga ahora un poco de agua y lávense ustedes los pies y reposen bajo el árbol». Y entonces van y tienen esta conversación, y Abraham intercede por el futuro de Sodoma, y somos conscientes de esa historia.
Luego, en el capítulo 19, versículo 1, dice: «Los dos ángeles» – que quizás son los dos ángeles sin el ángel del Señor de los ejércitos – «llegaron a Sodoma… cuando Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Al verlos, Lot se levantó para recibirlos y se postró rostro en tierra, y les dijo: «Señores míos, les ruego que entren en la casa de su siervo y pasen en ella la noche y laven sus pies. Entonces se levantarán temprano y continuarán su camino». «No», dijeron ellos, «sino que pasaremos la noche en la plaza». Él, sin embargo, les rogó con insistencia, y ellos fueron con él y entraron en su casa. Lot les preparó un banquete y coció pan sin levadura, y comieron. Aún no se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, los hombres de Sodoma, rodearon la casa, tanto jóvenes como viejos, todo el pueblo sin excepción. Y llamaron a Lot, y le dijeron: «¿Dónde están los hombres que vinieron a ti esta noche? Sácalos para que los conozcamos…»».
–Estos ángeles eran tan magníficamente atractivos que los sodomitas buscaban usarlos sexualmente; y esta es la historia en la que Lot, intentando proteger a los ángeles, ofrece a sus hijas en su lugar. Y ellos no aceptan nada de eso, pero lo significativo para nuestro estudio es esto, dice en el versículo 9: «»Hazte a un lado», dijeron ellos… «Este ha venido como extranjero, y ya está actuando como juez; ahora te trataremos a ti peor que a ellos». Se lanzaron contra Lot y estaban a punto de romper la puerta, pero los dos hombres extendieron la mano y metieron a Lot en la casa con ellos, y cerraron la puerta. Y a los hombres que estaban a la entrada de la casa los hirieron con ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se cansaban tratando de hallar la entrada».
Así que estos ángeles, que se supone deben recibir hospitalidad bíblica en la casa de Lot, interceden para salvar la vida de Lot y su familia, alejándolo de la multitud y protegiéndolo dentro de la casa, y luego usando sus poderes para dejar ciegos a estos malvados sodomitas. Así que, en este caso, los ángeles están allí para ministrar a Lot y a su familia en un momento de crisis; y esa es una clave que queremos conservar para una consideración futura porque también es una de las funciones de los ángeles que Dios envía para que ejerzan Su gobierno providencial sobre la historia.






