La fidelidad en las cosas pequeñas - Ejemplos bíblicos - 7ma parte | Ministerios Ligonier
Una actualización con respecto a nuestra Conferencia Nacional 2020
12 marzo, 2020
Fieles en las cosas pequeñas donde somos llamados
26 marzo, 2020

La fidelidad en las cosas pequeñas – Ejemplos bíblicos – 7ma parte

Nota del editor: Esta es la séptima y última parte del tercer capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Fidelidad en las cosas pequeñas.

En la primera parte de este artículo, nos enfocamos en el testimonio escritural sobre la fidelidad en las cosas pequeñas durante la era primitiva. En la segunda parte vimos algunos ejemplos bíblicos durante la era patriarcal. En la tercera parte, tratamos algunos ejemplos durante la era del éxodo. En la cuarta parte, nos enfocamos en la era de Josué y los jueces. Luego, en la quinta parte, vimos algunos ejemplos bíblicos desde la era de los reyes y los profetas hasta el retorno del pueblo de Israel del exilio. En la sexta parte, vimos algunos ejemplos durante los albores del nuevo pacto. Para cerrar con este articulo, nos enfocaremos en el testimonio escritural sobre la fidelidad en las cosas pequeñas durante la era apostólica.

La era apostólica

Consideramos mayormente el Evangelio de Lucas al ver a algunas de las personas que fueron fieles en las cosas pequeñas durante el ministerio de Jesús. Pero no nos olvidemos del mismo Lucas. Tenemos el Evangelio de Lucas y el libro de los Hechos porque Lucas el médico fue fiel en las cosas pequeñas. Él fue minucioso al consultar las diferentes fuentes respecto a la vida de Cristo y el ministerio apostólico, rastreando los detalles menores, asegurándose de registrar correctamente las palabras de las figuras claves, revisando y volviendo a revisar su obra para darnos un relato ordenado del ministerio de nuestro Salvador y de la labor de los apóstoles después de la ascensión de Cristo (Lc 1:1-4; Hch 1:1-3). Además, Lucas viajó con Pablo y sirvió fielmente al apóstol donde fuera que Pablo lo requiriera. Lucas incluso estuvo con Pablo al final de su vida, sirviéndole fielmente (Col 4:14; 2 Tim 4:11). De seguro no estamos especulando excesivamente si decimos que Lucas fue fiel como amigo y doctor en el cuidado de las cosas pequeñas ligadas al ministerio de Pablo, prescribiéndole varios tratamientos sencillos y asistiendo a Pablo para aliviar sus cargas cuando podía hacerlo: colocándole y extrayéndole puntadas para cerrar sus heridas, buscándole medicinas, tomando notas de los sermones del apóstol, etc.

Dios continuará llevando a cabo Sus propósitos hasta llegar a la consumación de Su Reino cuando Jesucristo regrese.

Priscila y Aquila también se destacan como personas fieles en las cosas pequeñas durante el período apostólico. El discipulado puede ser una tarea ardua. Hacerlo bien requiere de un gran compromiso y de una perseverancia constante para enseñar a tiempo y fuera de tiempo, aprovechando los pequeños momentos y conversaciones, así como deben hacerlo los padres cuando están enseñando la ley de Dios a sus hijos. Priscila y Aquila discipularon fielmente a Apolos en las cosas pequeñas, pues él «enseñaba con exactitud las cosas referentes a Jesús» —los fundamentos del evangelio—, pero necesitaba ayuda para entender los asuntos que no eran centrales en cuanto a lo que es necesario creer para ser salvo (Hch 18:24-28).

Los apóstoles nombran a muchos individuos que les sirvieron fielmente mientras desarrollaban su ministerio apostólico. Ya hemos mencionado a Lucas, pero las salutaciones finales de las epístolas enumeran a muchos otros hombres y mujeres. Hay otro ayudador que se destaca: Epafrodito, quien sirvió a Pablo como asistente y mensajero, llevando obsequios de la iglesia de Filipos para apoyar al apóstol mientras estaba encarcelado en Roma. La tarea de llevar estos fondos ciertamente involucraba aspectos para nada glamurosos: era necesario hacer planes de viaje y prestar atención a detalles pequeños como la preparación del equipaje. Sin embargo, Epafrodito fue fiel en todas las cosas necesarias para llevar a cabo la labor, tanto en las grandes como en las pequeñas. Incluso casi murió en el proceso, pero eso no aminoró su fervor por ser fiel en las cosas pequeñas (Flp 2:19-30; 4:18).

Por último, pero no menos importante, el elogio que Pablo hace de la fe de Loida y Eunice, la abuela y la madre de Timoteo respectivamente, es un testimonio de la importancia de la fidelidad en las cosas pequeñas. Aquí tenemos a dos mujeres más en la comunidad pactual que siguieron los mandamientos de Deuteronomio 6:4-9 e imprimieron la ley de Dios en los corazones de sus hijos. ¿De qué otra manera habría Timoteo conocido desde la niñez «las Sagradas Escrituras» que nos dan «la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús» (2 Tim 1:5; 3:15)? La fidelidad de estas mujeres al enseñar la Palabra de Dios en los pequeños momentos cotidianos de la formación de Timoteo le dio a la Iglesia un siervo de Dios dedicado y un pastor fiel.

La fidelidad importa

Hemos podido resaltar solo algunos ejemplos de cómo la fidelidad en las cosas pequeñas fue clave en la historia de la salvación. Desde los casos de las figuras bien conocidas (como Jacob, David y María) hasta los de las menos conocidas (como Puá, Eunice y los padres israelitas que no fueron nombrados), la fidelidad en los asuntos pequeños, en los detalles, ha sido usada por Dios para edificar Su Reino. Sin embargo, Dios continúa contando Su historia; Él continuará llevando a cabo Sus propósitos hasta llegar a la consumación de Su Reino cuando Jesucristo regrese. Como hemos visto, no necesitamos ser líderes famosos ni magníficos para desempeñar papeles importantes en esta historia. Necesitamos ser fieles en las cosas pequeñas que Dios nos ha llamado a hacer.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Robert Rothwell
Robert Rothwell
Robert Rothwell es editor adjunto de Tabletalk Magazine y profesor adjunto permanente en Reformation Bible College en Sanford, Florida.